Mitos y leyendas de Issyk-Kul


“Issyk-Kul” significa un “lago caliente”. No en vano lo han llamado así - es que ¡no se congela! Lo notaron los chinos ya en el siglo I adC - “Je-Hai”, pero, o por amor a la poesía, o tal vez no pudieran ponerse de acuerdo, le dieron un par de nombres más: “Tian Chi” - “Lago lleno”, “Yan-Hai” - “Lago Salado”. El budista Suan-Tsang, que vivía y predicaba en el siglo VII, incluso pudo ver dragones en el lago, de que dejó constancia en sus anales. Pero una vez un geógrafo desconocido persa del siglo X, sin quererlo ni saberlo, en su libro “Al-Alam Hudul” le dio al lago su nombre final- “Issyk-Kul” - y más tarde este nombre empezó a usarse en todo.

¡Cuántas leyendas hay sobre el origen de este lago maravilloso!

Según una de ellas Issyk-Kul no es nada más que un castigo merecido destinado a un khan voluptuoso que quería conseguir de una chica hermosa lo que debería pertenecer a un jóven jigit (jinete) con el que ella una vez por la mañana se elevó al cielo montando a un caballo alado. No sabía quién era aquel jinete pero sí sabía que lo amaba. Así son las chicas jóvenes: vienes en un caballo, le cuentas algo, le das un beso y ya está, es tuya. Y no necesita el dinero, sólo quería ver a su amado...

Y de verdad ¿para qué necesita a un khan con sus riquezas incalculables cuando hay un jinete en Tulpor? Y no importa que este jinete haya aparecido una sola vez. Es amor. Además dejó un anillo para que ella se acordara de él. “Evitarás las desgracias si no te lo quitas. Que seas fuerte” - dijo. Y se marchó.

El canalla khan logró agarrar a la chica porque ella en unas circunstancias desconocidas había perdido el anillo que le había regalado el jinete. Ella huyó a las montañas escapando de las pretensiones del khan y buscando la ayuda del jinete. Miró a su mano y descubrió que había perdido el anillo. Decidió regresar para buscar el regalo y allí sucedió la maldad - la agarraron los guardias del khan y la llevaron al palacio.
Por supuesto la chica se tiró por la ventana cuando el khan imprevisor decidió coger por fuerza lo que no podía lograr con los regalos. Y en aquel instante subieron las aguas e inundaron el palacio del khan. Así apareció el lago Issyk Kul para la alegría del actual vacacionista. Es magnífico, ¿verdad?

En otra leyenda se cuenta que otro khan tenía una mujer hermosa, jóven y no se sabe porqué era de pies ligeros como una gacela. Y ella se llamaba Sumburun. Está claro que el khan se volvía loco de los pies ligeros y de la belleza de su mujer. Pero la mujer jóven se aburría con su marido viejo. Bueno, eso sucedió hace muchísimo tiempo. A pesar de las leyes de chariat (la ley musulmana) la jóven se enamoró ardientemente de un jóven oficial mongol Ay-Bulak. Y se entregó enteramente a su sentimiento. Cuando el khan supo de esto empezó a rezar inconsolablemente y rezó 12 lunas seguidas, luego lloró a lágrima viva y sollozando ordenó meter a su mujer Sumburun en un barril. Alquitranó el barril, le ató un peso - un lingote de oro de 7 jasisan (es decir 18 kilos) y tiró dos cosas valiosas en el lago montañoso. Desde entonces el lago se llama Issyk Kul porque el khan derramó muchas lágrimas ardientes por su mujer (y por el oro, quizá, también).

La siguiente leyenda nos cuenta otra versión interesante del origen del lago.
Erase una vez un gobernador que se llamaba Ossoun. Era una persona ordinaria. Ordinaria, pero no del todo. Tenía las orejas de asno que revelaban su origen misterioso. Por supuesto las escondía bajo diferentes tocados de la cabeza. Y cada vez mataba al peluquero que le cortaba el pelo. Mataba, mataba y una vez no pudo. Y aquel peluquero anunció la noticia sobre las orejas del gobernador a bombo y platillo. Y cundo lo hizo el agua salió a chorros de todos lados e inundó todo, incluso al gobernador, peluquero y aquellos que ni siquiera se enteraban de las orejas de asno. El pueblo mismo hasta ahora está bajo las aguas de Issyk Kul.

Aparte de las historias de amor, voluptuosidad, oro y orejas de asno, por supuesto también hay hechos comprobados históricamente. Entre ellos podemos mencionar los siguientes:

Es una historia conocida sobre Tamerlán y un montón de piedras, que también pasó en el territorio de Issyk Kul. Cuando emprendió una de sus campañas militares Tamerlán vino a las orillas del lago y les ordenó a sus guerreros que cada uno cogiera una piedra y la tirara en un montón. Y de estas piedras se formó una montaña alta. Cuando las tropas regresaban de la marcha militar, Tamerlán quiso saber cuánta gente se quedaba viva. Y les ordenó a sus soldados que cada uno cogiera una piedra del primer montón y la pusiera al lado en el otro. Se entristeció mucho al ver que el segundo montón era mucho más pequeño que el primero. El montón de piedras y el nombre (piedras contables) se han quedado - así se llama el paso de montaña al este de Issyk Kul.
Alejandro Magno que en 334-329 adC conquistó el imperio persa tomó rehenes de familias nobles para evitar las posibles sublevaciones. Cuando se marchó en sus campañas militares a China y a la India, al principio los llevaba consigo, pero al encontrarse en unas condiciones apretadas tuvo que dejarlos en la orilla de Issyk Kul. Los hijos de los dignatarios persas perdieron la esperanza de regresar a casa y construyeron aquí una ciudad a su manera y la localidad la llamaron Barskhan.
En el libro del jefe de la ciudad de Prjevalsk que se sitúa a la orilla del lago se cuenta que hace tiempo aquí estaba el centro de Eurasia. Y que en el resultado de una catástrofe extraordinaria esta ciudad floreciente fue inundida. Pero cuando hace buen tiempo en las aguas de Issyk Kul se pueden ver las huellas de la ciudad inundada con los contornos de edificios y paredes. Además, la ciudad que está en el fondo del lago no es la única. Los arqueólogos dicen que hay por lo menos 10 ciudades antiguas sin mencionar los monasterios.
Los ancianos locales aseguran que el mismo Gengis khan fue enterrado en Issyk Kul. Cuando en 1227 el gran conquistador fue herido de muerte durante el asedio de la capital de tangutes, sus hijos imitaron el entierro en Ordos (Mongolia), pero los restos mortales de Gengis khan los enviaron a escondidas al lago Issyk Kul. Aquí bajo la dirección del gobernador de estos territorios, es decir el hijo predilecto de Gengis Khan Chagatay, hicieron un ataud grande de junípero, pusieron el cuerpo del difunto junto con las joyas funerales y lo bajaron al fondo del lago. No se puede descartar la leyenda de los kirguises porque la tumba de Gengis Khan todavía no se ha descubierto, aunque ya han buscado en los desiertos y estepas de Mongolia.

Ekaterina Madzhidova

© Este material pertenece a la compaňía "Central Asia Travel».
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