El cielo de Pamir 2008

 

Los personajes

Cuando vives cerca de las montaňas durante toda la vida racional es imposible no tener la afición por ellas. Y yo, desde niňo, estaba en las montaňas, vivía en las montaňas, ví muchas diferentes montaňas, y como cada uno, que de algún modo tiene relación con esta pasión, no puedo responder a la pregunta: “¿Por qué la gente va a las montaňas?”. Pero desde el momento cuando me encontré en las montaňas por primera vez, la “imagen” de esas montaňas se cambió mucho. Suelo esquiar en invierno, la “imagen” moderna de las montaňas de invierno - es la muchedumbre en unos pantalones sueltos bajo las rodillas, o unos grupos pequeňos de los esquiadores a los que es imposible acercarse, una música pesada, unos restaurantes caros… Tengo con qué comparar… En verano suelo volar en parapente, y las montaňas en el mundo de parapente se ven casi igual. Los hombres y las mujeres, con un equipamiento cósmico, que hablan de unas cosas extraňas, y otra vez huele a la carestía “cósmica”. En el alpinismo es algo así también. Todo el mundo persigue el prestigio, la posición, la fama etc. La gente es igual, pero el tiempo es diferente, y las montaňas como existían durante los siglos, siguen existir, sólo se ha cambiado un poco el relieve. Y yo entiendo, que a todos estos “personajes” de los supermans, que habitan en las montaňas, da la aspiración del tiempo. El tiempo de negocio, comercio y ganas de vivir.
Por eso escribiendo mis notas de viaje, sentimientos y pensamientos me gustaría no meterme al “transcuro” del tiempo, sino mostrar un cuadro verdadero.

Historia

Hace 6 aňos, cuando estuve en el mismo corazón de Tian-Shan, en la región del pico Pobeda, yo soňaba con parapente, pensaba que sería genial volar en esas regiones. Pero entonces no tenía gran experiencia, volaba sólo desde diferentes cuestas. Sin embargo, con el tiempo el sueňo comenzó a cumplirse. Leí mucha literatura, adquirí el equipamiento, comencé a volar y me hice bastante buen piloto. Yo no dejaba de pensar en mi idea con la que había entrado al mundo de parapente - volar en las Gran Montaňas. Los aňos transcurrían, la experiencia se aumentaba, y yo entendí que empezar a volar en las Gran Montaňas de la región de los picos Khan-Tengri y Pobeda es bastante peligroso, especialmente cuando ví como las corrientes del viento tira al helicóptero - una máquina de veinte toneladas, que había volado encima del glaciar. Mi vista clavó a la región del pico Lenin. Porque allá hay todo que necesita el parapenteador. Son: las carreteras, la cobertura móvil, los campos, la alimentación y lo más importante - la relieve no es muy tortuosa. Aun atrae mucho - la sierra Alay (sobre ella contaré un poco más tarde)… Así comence a recoger toda la información: cómo se volaba allá, se vuela y se volará.
Y como supe, de las cuestas del pico Lenin volaban periódicamente, a partir de 1984, pero la información era indigente. Como entendí, eran unos alpinistas, que podían volar en parapente, pero no pensaban que fuera importante contarlo. Bueno, comenzar de nuevo (por lo menos para mí mismo) no era por primera vez. “¡Vamos!” - como dijo mi tocayo conocido.

El conocimiento

Un proverbio dice: “Es mejor tener 100 amigos que 100 rublos”. Así encontré muy rápido el base para realizar mi idea de estudiar la región: simplemente nos encontramos con mi amigo y le propuse a él ampliar los servicios de su empresa que tiene el campo base en la campa de Pie de león bajo el pie del pico Lenin. Es Victor Artamojin. Él aceptó la propuesta y organizar la expedición a la región para el parapente. Comenzó un sencillo pero muy necesario trabajo de la organización. Quiero decir que recibí gran apoyo de los parapenteadores también - tan moral como pecuniaria también. Aleksandr Smolin se acordó promocionarlo en Internet y además ayudaba simplemente como un amigo y estaba alegre de mis empeňos. No puedo no mencionar de mi amigo y colaborador de Austria Pier Gasteyger - el dueňo de una tienda de parapente en pintorezca ciudad Kessen, el que me ayudó adquirir el equipamiento. También muchos amigos que me ayudaban y apoyaban de una u otra forma. Entonces, se dio principio, además mucha gente se había interesado de ese proyecto, y lo que más importante - había creido en realidad de vuelos en la zona de Gran Montaňas. Victor me contó un ejemplo, una historia de heliesquí en Uzbekistán: en cierto tiempo cuando él y sus colaboradores decidieron organizar el esquiar desde el helicoptero, casi nadie quería venir, pero hoy en día muchos esquiadores están en turno para probar esas cuestas ya tan conocidas.
Resumen: Verano de 2008, Festival “El cielo de Pamir-2008” en el Campo Base de la compaňía “Central Asia Travel” en la campa del Pie de león, las invitaciones habían mandado, esperabamos a los participantes.

El verano llegó

Cantidad de visitas de las páginas web, donde había puesto el anuncio de próximo evento, casi alcanzaron a 1000 lo que nos areglaba mucho. Pero comprendíamos que no vendría mucha gente, porque el piloto del oeste comienza a planear viajar desde el invierno, y nuestro anuncio fue puesto en primavera. Pero en cualquier caso decidimos ir allá para investigar la zona para vuelos.
Pero la suerte fue benévola, y un piloto de Rusia decidió participar con nosotros también. Era Andrey Semikolennij, piloto de Moscú, es geólogo, y simplemente es un hombre bueno y sincero. ¡Muchas gracias por participar, Andrey! Entonces ya llegó verano, el junio transcurrió en las preparaciones, festival fue abierto.

El comienzo

Nos encontramos con Andrey antes de salir a Osh. Como lo esperaba: era un hombre fornido y llevaba la barba. Aun cuando estudiaba en el primer curso de facultad de geología, el profesor advirtió: “El geólogo no es el que busca el oro, dice palabrotas, bebe la vodka y lleva la barba”. Acerca de la barba él se equivocó. Pues a mí tampoco me gusta nada afeitar. A pesar de que yo no trabajaba en geología ni un día, en seguida encontramos un idioma común. Nos unían las montaňas y cielo. Así viajamos a Pamir - unir dos elementos en nuestros pasiones.
Habían dos variantes para llegar a Osh: en coche o avión. Nosotros viajamos en coche. Andrey quería visitar Tashkent y el Valle de Ferganá. El camino iba por Ajangarán, Angrén, Namangán y Andizhán lo que me atraía también. Por el camino hablamos mucho en nuestros planes y formamos nuestros programas de viaje. Pasamos la frontera, y ya está - Kirguistán. Osh ya estaba a unos kilómetros de nosotros.
En Osh nos recibió Majamadsali, el representante de “Central Asia Travel” en Kirguistán. Era la noche, y nos dirigimos al hotel. Andrey se alojó en el hotel, y Majamadsali me invitó alojarse en su casa. Pasé la noche en casa de Majamadsali, comiendo el plov y contándole a su familia sobre nuestros planes. Andrey dio un paseo por Osh de noche, y agotado del camino, fue a dormir al hotel.
El día siguiente pasamos en esperar los trámites necesarios. Pero no matamos el tiempo. Con Andrey visitamos el barrio donde yo vivía cuando era niňo, visitamos la montaňa Suleyman y también visitamos el mercado de Osh. Por la noche, cuando recibimos toda la documentación, decidimos salir, porque ya no teníamos espera de estar en el Campo Base.

El Valle Alay

Pasamos la noche en coche - no es mejor pasatiempo, pero yo, como ya he acostumbrado viajar por las noches, no noté como pasamos el puerto Taldik (3500). Le propuse a nuestro conductor cambiarle para que durmiera un poco. Conducí del pueblo Sari-Tash hasta el puente conocido del río Kizil-Su. Andrey dormitaba. Poco a poco amanecía. Y yo me acordaba de las notas de viaje de Fedchenko A.P. donde describía su primera visita del valle Alay. Entonces la hierba era de la estatura de hombre, y el susurro de esa hierba, agitada por el viento, se oía ya desde el puerto que hacía una ilusión que en el fondo del valle había el mar. Ay, ha cambiado la naturaleza desde entonces: la hierba ya no impresiona de sus tamaňos pero los tamaňos de valle hacen latir el corazón, además, la cordillera Zaalay se comenzó a aparecer como un muro incomparable en el fondo de cielo estrellado. Cogiendo al vuelo donde está la misma cima, noté que un kilómetro de altura que había entre Razdelnaya y el mismo pico era notable lo que me impresionó. Las estrellas se desaparecieron, se hacía frío, y unos tímidos rayos de sol comenzaron a iluminar blancos gorros de las cimas. Comenzó un espectáculo mágico de diferentes colores. Al acercarse al puente, condució Shujrat, y cuando salimos al primer valle anegadizo le pedí a él pararse. Fue la primera fotosesión en la cordillera Alay y región del pico Lenin.
Viajando a lo largo de la cordillera Alay comencé a seňalar todos los estribos y montículos idóneos para despegar y volar en la parte norte del valle. El valle está de latitudes por eso se presupone un calentamiento bueno y un corriente térmico excelente durante todo el día. Así, adelantándonos, mirábamos con envidia hacia el norte, observando un movimiento estable de nubes con el base de 5000 metros.
El cielo estaba despejado, pero las cimas cubiertas de nieve nos decían que volar allá sería difícil o imposible. El viento - como en todos valles de montaňas - por la noche soplaba al oeste, y por el día al este. Nos acercamos al campo base, tomamos 800 metros de altura sin notarlo: en el puente GPS nos mostraba 2800, y el campo base está en 3600.

Campo Base

En el campo base todavía estaban durmiendo, eran las siete de la maňana. Las tiendas de campaňa bien ordenadas de color amarillo vivo nos decían que todo estaría muy bien y divertido.
Aleksandr, el jefe de campo, nos acogió radiantemente, adjudicándonos la tienda de campaňa, obsequiándonos con un desayuno muy bueno, y después se fue por sus asuntos. Nosotros fuimos a dormir, mirándo la cima y haciendo las imágenes con nuestras cámaras de fotos.
Al despertarnos de calor sobre las 11, decidimos desenredar nuestro acervo de paralpinismo. Había comenzado alegría. Yo tenía dos mochilas una era de 200 y la otra de 30 litros, y Andrey tenía sólo una, pero también de 200 litros. Cada habitante del “base” preguntaba: “Y cómo vais a llevarlo a la montaňa?”. Ya estabamos cansados de responderles que no íbamos a llevar arriba todas nuestras cosas. Al desenredar y arreglar todo, fuimos a trabajar con las alas para entrenar y aclimatarnos.
Ya recibimos primera experiencia, la verdad, trabajar con ala en 3600 metros de altura con el viento de 2-3 m/s es difícil, ya que hace falta el aire para inflar la ala así como suele inflarse aun en 1000 metros sobre el nivel del mar. Se necesita un viento más animoso o una carrera de arranque delantero. Ya dentro de una hora todo el mundo entendió que el festival de parapente había abierto y que los parapenteadores son unas personas raras incluso ante los ojos de alpinistas. Nos cansamos un poco y fuimos a comer.
Es conveniente decir sobre la alimentación en las yurtas del Campo Base: buenísimos platos + buenísimo servicio + un ambiente acogedor, todo eso quedará por mucho tiempo en la memoria. El resto del día pasamos paseando por los alrededores del Campo Base.

Los vuelos comenzaron

El día siguiente, era de vuelo. Nosotros fuimos a la cresta del pico Petrovskiy. Cerca del campo internacional de alpinistas va un sendero a los perdidos. Llegar a la cresta nos tardó tres y media horas, se considera que es mucho. El tiempo hacía estupendo. Estaba alegre de poder volar. Pero la verdad, el viento primeramente era variable y suave, pero las térmicas se demostraban de unos cúmulos buenos.
Al llegar hasta una campa inclinada y rodeada de los despeñaderos, nosotros comenzamos a prepararse a despegar. Hacía oblicuo pero contrario viento del valle Achik-Tash. Llegó el avión AN-2. Andrey se preparaba mucho tiempo, el aire descargado lo afectaba también. Yo estaba muy bien, pero sentía una presión en la nuca de cabeza, aunque no me dolía. Mientras extendíamos las alas y nos poníamos en la suspensión, el aire se calmó y comenzó a soplar desde el noreste. Decidimos a despegar al lado del glaciar Petrovskiy. Pero cuando llegamos allá, el viento de nuevo comenzó a penetrar del valle, donde estaba el Campo Base. Entendí, que así sería durante todo el día. Y no teníamos gran oportunidades. Por eso decidí a ayudar al “invitado”. Descojé la ala de Andrey, le ayude a ponerse e impulsándo lo “dejé” al cielo de Pamir, estaba contento. Hice las fotos de sus fotos y comencé a ponerme también.
Pasaron cinco minutos después de su aterrizaje, comenzó a llover, que se convirtió al granizo. Y yo como si fuera una pava, sólo pude plegar la ala y cubrirla conmigo mismo, escuchando como el granizo golpeaba en mi casco y tenía envidia sana a Andrey. Él, al hacer las fotos del granizo, sólo pudo meterla a la tienda de campaňa. Y comenzó a observarme desde la tienda de campaňa. Dentro de unos veinte minutos terminó de granizar, se mojó la tierra e hierba. Pero decidí no ceder, porque comenzó a soplar un viento estable del sudeste. Esperaba que el vientecillo secaría un poco la tierra y entonces podría despegar. Así resultó, pero extendí la cúpula un poco más temprano que se secó la tierra e hierba. Por eso levantar la cúpula se convertió en una tortura y problema irrealizable, la velocidad de viento era unos 7-9 m/s. Me agoté de remato, decidí descansar un poco, después bajar por la cresta y realizar un vuelo desde la parte superior del contrafuerte, pero previamente secar la cúpula. Secaba la ala en la misma campa, por unas secciones de cada consola una tras otra. La secó y descansé, el viento no se calmaba. Le dije a Andrey por la radiocomunicación que trataría subir la ala allá, y si no podría - trataría de intentarlo más al norte. Reuniendo fuerzas levantaba la ala. Se levantó bien, justo encima de cabeza sin ningunos recodos ni atasco. Me alegré y me apresuré a salir al cielo, porque se cansó de intentar desesperadamente “empujarme” al aire. Era una compensación al viento (como era oblicuo) - y segundo paso ya era al abismo, pero mi querido parapente me tenía y tomó mi peso con amabilidad. El vuelo era fugaz, pero cuántos esfuerzos y horas de espera me costó hacerlo. Al volar encima del campo internacional de alpinistas, volé hacia “hermano mayor” (avión): volé en espiral encima del AN-2, y me dirigí al campo, sintiendo lastima de que había metido mi cámara de fotos a mochila antes de despegar. El valle Achik-Tash era muy hermoso de altura a vista de pájaro. La altura bastaba para volar a la orilla derecha del río, pero decidí hacer “vingover” y echar la altura. Pensaba aterrizar en el territorio del campo, pero me confundió un poste con indicadores de destinos de diferentes ciudades del mundo, puesto justo en medio del Campo Base, entonces aterricé cerca de las yurtas que estaban tras del campo.
Fue un placer escuchar las felitaciones de amigos y todos los que vieron el vuelo. Andrey y yo, contentos de realizar lo que habíamos planeado, fuimos a juntar las cúpulas y discutir las particularidades del vuelo y posibilidades de próximos vuelos. Y al fin decidimos lo siguiente: desechar el “aterrizaje de cebolla” (es que hay una campa que se llama “Campa de cebolla”). Porque su área es muy pequeňa y bordada de los despeñaderos. Y si el piloto durante el aterrizaje hace un error, hay gran posibilidad “volar” al abismo del lado del Campo Base o del glaciar Petrovskiy. Como un aterrizaje más seguro - hay que probar la “cuchara” (la parte superior del contrafuerte) del cabo norte del contrafuerte del pico Petrovskiy. Además, los antiguos habitantes echaron “aceite al fuego”, diciéndonos, que un parapenteador japonés se estrelló a muerte en 1986 en el glaciar Petrovskiy.

La tempestad

La noche pasó tranquilamente, pero Andrey se quejó de un malestar pequeňo. Decidimos, que yo iría a la cresta y probaría de nuevo aquella misma “cuchara”, que había notado antes. El cielo cubría de unas nubecillas inofensivas.
Al subir a la cresta y llegar al lugar de aterrizaje, ví el valle Achik-Tash cubierto de las nubes pero al mismo tiempo hacía un viento más favorable con rapidez de 8 m/s que soplaba a la cuesta. Yo decidí esperar. Pero era en vano: me comuniqué con el base e informé de situación y mis intenciones, el base informó que olía a llover. En ese momento se hizo el viento 10 m/s y el base dijo que allá ya comenzó a llover mucho. Me puse la mochila y fui hacia abajo. En ese momento el viento cambió su destino a 180 grados, y se hizo más fuerte en dos veces. Tuve que bajar del lado a sotavento, pero la fuerza de viento era tan grande que sólo podía trabajar con giraldo o ir a cuatras patas. Al bajar al valle, me calé hasta los huesos - así iba hacia el campo como bajo la ducha de Lenin. En el valle el viento era de dirección inversa y más suave en cuatro veces. Por la noche comprendí que ese paseo afectaría a mi salud. Pero Andrey al revez, se restableció y estaba lleno de fuerzas para ir al campo 1.

20.07.2008

Toda la noche crecía una cultura morbífica de los microbios en mi cuerpo, y por la maňana mis amígdalas no me dejaban trogar sin dolor. La debilidad y dolor en los huesos me dictaban que tenía que guardar cama durante unos días. Andrey fue al campo 1. Yo tampoco pude recobrar las fuerzas plenamente. Se esperaba la llegada de muchos clientes y se necesitaban mucho las tiendas de campaňa. Todo el día pasó (con pastillas y polvos de gripe) montando las tiendas de campaňa mientras llovía melancólicamente. Tomé un montón de medicamentos, tomé el té caliente con miel y me fui a dormir. Yo dormía en delirio y calentamiento excesivo. Gracias a los espaňoles los cuales casi toda la noche charlaban sin parar en la tienda de campaňa vecina, tenía demencia, y la miel con polvos de gripe “me hicieron sudar”, que surtió de buenos resultados.

El Campo número «Uno» - el camino

Toda la maňana y aun medio del día le felicitaba a Dima Jarmanis (nuestro guía de altura) que tenía cumpleaňos. Ya ibamos a ir al campo 1 juntos.
Hasta la campa de Cebolla íbamos bien. Pero en el puerto Puteshestvennikov (el puerto de Viajeros) ya comprendí que aquella fauna de mircrobios que me torturaba en el Base aumentó al ser de tamaňo y forma de erizo, la que requería muchas fuerzas, energía y no quería ir más arriba. Ya tenía poquísima velocidad, pero sabía firmemente que no tenía otra opción. Después Dima se acordaba mucho tiempo de aquel “medio muerte” cliente con el cual fue al campo 1 al principio de temporada. Era un verdadero surrealismo. A las 7 de la tarde en el glaciar comenzó a nevar. Al oscurecer llegamos, el campo estaba cubierto de la nieve hasta la rodilla. Todo estaba tan blanco, las bombillas de luz eléctrica parecían a guirnaldas con las que suelen decorar el arbol de Navidad. En mi estado de salud eso parecía aun más mágico, además que todo el mundo salió para recibirnos y comenzó a felicitarle a Jarmanis. Lo observaba del lado, como si fuera un ser incorpóreo. Pero un apretón de manos de Andrey me puso en el hielo, así estaba en la yurta a la mesa, y mi viejo amigo Igor Bogdanov me hacía poner su jersey de punto. ¡Cómo estaba contento de estar con ellos, con mis amigos!

El Campo número «Uno»

Por la maňana salió el sol, pero el surrealismo no terminó, aunque se hizo más calor. Andrey ya se adaptó, adquirió los amigos, lo que me alegraba mucho. Viendo mi estado mal, él decidió ir a la cresta del este solo, y después pasar el día montando las tiendas de campaňa - para mejor aclimatación. Yo también ayudaba en trabajo del campo. Tenía buenas conversaciones, mucha gente, era un ambiente acogedor. Y Andrey buscando un camino más corto hacia la cresta se perdió un poco y salió a ella bastante tarde. El viento comenzó a soplar desde la cresta, y el piloto tomó una resolución sabia - regresar a pie. Y yo participé en el montaje de la yurta. Y lo que más importante - nos aclimatamos con la altura, y me sentía un poco mejor. Y nosotros empezamos a planificar nuestro día de maňana. Decidimos, que maňana iríamos a la cresta del este, que casi verticalmente baja al glaciar: intentaríamos volar.

Andrey - el héroe del día

Al despertarme, yo entendía que no podría volar hoy. Le propuse a Andrey no perder el tiempo y realizar nuestros planes. Él se conformó con eso, además el viento era más estable por la maňana, se preparó y se fue. Tenía envidia otra vez. Él ya subió bastante rápido, no haciendo los errores del día anterior. Para asombro de todos, él extendió animosamente la cúpula y despegó de la tierra. Las manos levantadas arriba, exclamaciones arrebatados y el sonido de cámaras de fotos acompaňaban su vuelo. Estaba orgulloso por mi compaňero. Mientras plegabamos el parapente juntos, contestabamos a las preguntas de alpinistas. ¡Festival “El cielo de Pamir - 2008” alcanzó la altura de 4600 metros!
Las conclusiones son: es posible y necesario volar aquí. Las particularidades - si despegas de los contrafuertes de cordillera principal es mejor volar por la maňana que por el día.

La cuesta del Pico Lenin

Estaba animado del vuelo de ayer que había realizado Andrey. Ya estaba un poco mejor. Entonces propuse ir al campo 1 y volar desde “skovoroda”. También propuse mis servicios como ayudante de despegar, porque entendía que con mi estado de salud no podría volar sino sólo llegar hasta el campo 2…. Ya estábamos preparados - en crampones y con piolets - a las 5 de la maňana salimos al campo 2. El primer tercio del camino pasamos sin esfuerzos, pero después comenzaron “momentos de costumbres” del alpinismo de altura. Yo comencé a escupir sangre, ya que mi garganta no quería tener las cargas así. Andrey tampoco se sentía bien. El ritmo desminuyó hasta el mínimo, y los compaňeros de nuestra cuerda ya se ponían nerviosos. Ya habíamos pasado el pendiente extremo que iba hacia la “skovoroda”, y comenzó un saliente a la misma “skovoroda”. Pero entendía, que no podríamos correr por esa cuesta en pendiente suave con nieve tan profunda, además no nos parecíamos a unos deportistas. Entonces decidimos despegar de la parte superior del saliente, bajo de “skovoroda”.
Parece que la cima ya está muy cerca, pero es una ilusión - pero qué bonita ilusión. Ya entiendes que te separan de ella 2 kilómetros de altura. El Valle Kizil-Su se ve por entero. Encima de la cordillera Alay hay cúmulos que atraen a nuestras almas de parapente. Pero estamos aquí y vamos a despegar.
Igor y yo tenemos borde delantero de vela. “¡Despegue!” - pero él cae a la nieve completamente, clavándose en la cuesta. Entiendo que tenía que tomar mis esquís de alpinistas. Decidimos intentar de nuevo desde la senda, porque la nieve allá más o menos está apisonada. Pero el problema se complica de que hay que mantener la vela durante correr en líneas de la senda. Estiramos la cúpula, previamente dejando pasar la cuerda arriba. Resultó, que consola derecha cae a la grieta que está cubierta de la nieve. Con el pie me pongo a la repisa en el muro de grieta y sostengo el borde delantero de parapente. Reunió mucha gente, todos estaban observando. De verdad, es espectacular: van los alpinistas en las cuerdas, resollando mucho, se paran para tomar aliento para seguir moviendo los siguientes 50 metros, y aquí “un teatro” - unos hombres corren por aquí y por allá como si estuvieran locos - a cortas distancias a la altura de 5000 metros. Una arrancada, y la cúpula empezó a ir, ir, ir y voló. Pero voló al lado de la senda, además en el veintre - porque no pude mantener el parapente. La segunda tentativa - con defecto. Los dos entendemos que no puede continuar así. Primeramente, un par de carreras más - y se puede morir de cansancio, segundamente - con cada minuto el sol calienta así, que “skovoroda” parece un infierno, y los ojos (aun con gafas de cuarto clase) ya se cansaron de tan gran “iluminación”. Le ayudo a Andrey llevar la vela, la extiendo, dejando las suspensiones a él. Pero veo que Andrey no puede dominar aun con las suspensiones. Corro hacia él, desanudo las suspensiones, pongo los comandos, pongo filas “A” de parapente, le doy a Andrey las instrucciones como compensar, él afirma con la cabeza. Levantamos el borde delantero, le grito a él: “¡Andando!”. Él fue - ya que corrió, todo estaba bien. Dentro de cuarenta metros - ¡se arrancó! ¡Vaya! Ya vemos los resultados de aquellos minutos para los que gastamos tántos esfuerzos. Pero, ¡qué bonito se ve el parapente en el fondo de montaňas nevadas y glaciares. ¡Lo hicimos! Al hacer las fotos de mi amigo, pregunto por la estación de TSH si todo está bien, si el aterrizaje ha sido bueno. Les deseo a los chicos que van en cuerdas que lleguen hasta el campo 2 exitosamente, y yo mismo estoy sentado aun 10 minutos más, disfrutándo de la hermosura divina. Comenzó a soplar de abajo. Ah, pienso, entonces todo no está mal, aquí también sopla arriba. Aunque encima de la cima se ven las “banderas” de sudoeste. De este modo, ¿no hay un rotor en la cuesta? Pero decido no entrar en detalles de aerología de las montaňas locales, sino simplemente lo tomo como una nota. Que aquí sopla también después de las 13:00 en buen tiempo.
¡Qué hermoso el mundo! Y peligroso también. Bueno, todos los que habían planeado ir arriba - pasaron, y aquellos que iban al campo 1, también pasaron. Sólo yo estaba en la cuesta. Adelante estaban las grietas más anchas y peligrosas. Entonces, decidí saltarlas con reserva, lo que hice. Pasé bien. En la parte inferior del glaciar, cerca de la senda, noté algo brillante. Lo excavé - busqué un botiquín. Los medicamentos en ingles, tenían data de 1991. Es un eco de tragedia…
Al llegar al campo, le encontré a Andrey dormido: tuvo un día lleno de emociones y esfuerzos. Por la noche Andrey cosechaba laureles y nos intercambiamos impresiones mucho tiempo. Con Andrey decidimos cortar el programa de Lenin para poder volar en las montaňas de Uzbekistán. Es decir - maňana vamos al Campo Base. Sacamos conclusiones: La cuesta del Pico Lenin es apto para volar en parapente. Los despegues son posibles por todo el ascenso del campo 1 al campo 3. Del equipamiento adquirió buena la suspensión-mochila. Para el despegue convienen mejor los esquís “Big foots”, porque la nieve no es dura. Parapente DHV-1 es bueno para volar aquí. Durante la carrera falta de aire lo hace más largo en dos veces o tres. Por eso el tamaňo de bocas (entradas de aire) es importante también. Para los vuelos de altura no tomamos el paracaídas de emergencia. Porque falta de actividad térmica no espera turbulencia. Y el peso del paracaídas es considerable, y te pesa tan fisicamente como psicológicamente. Por eso decidimos no tomarlo, aunque cada uno decide el mismo. El calzado: si no vas a la cima no hace falta tener las botas plásticas sino está bien tener las botas de trekking o de parapente con crampones correspondientes. Tener las crampones es necesario. El resto del equipamiento es igual como de alpinistas. Es bueno tener dos sacos de dormir. Porque los pilotos volando ahorran muchas horas necesarias para bajar. Y dos sacos de dormir, uno en el campo 1 y el otro para los campos de asalto, te aňadirá sólo el conforto.

25.07.2008

Nos despedimos de todos y salimos del campo 1 sin prisa. Con Andrey discutimos las condiciones de vuelos en “mis” montaňas, y con Igor discutimos algunos momentos de trabajo para los siguientes programas de 2008 en Pamir-Alay. Sí, nos esperaba trabajar más. Así, hablando y yendo sin prisa, pasamos el puerto y manoteamos al pico: “Adios…”. Antes de salir al Campo de Cebolla nos paramos para comer. Cuando llegamos al campo, nos encontramos con Victor, él ayer llegó de Tashkent.
Todo el mundo le felicita a Andrey por la “montaňa” y él está radiante de alegría. Tuvimos la cena en la yurta nacional, tumbados en las curpachas (curpacha - es colchón nacional). Victor con solemnidades le promueve a Andrey un grado del primer cliente-parapenteador en el Pico Lenin. La fiesta continuaba muy avanzada la noche. Dijeron muchas palabras agradables y proposiciones útiles. Y maňana nos vamos.

El Pico Petrovskiy

¡Lo que es aclimatación! Por la maňana decidimos volar de la cresta del pico Petrovskiy. Dentro de una y media hora ya subimos. Soplaba oeste-norte-oeste, unos 10-11 m/s. Nos ponemos en suspensiones. Despego - me mantiene, pero no me levanta, la cuesta aquí es muy abrupta. Andrey también despega pero nada. Tratando muchas veces más, nos vamos al oeste por el valle del glaciar Petrovskiy. Pude hacer unas fotos de Andrey en el aire. Después, jugando un poco las cúpulas, nos preparamos y vamos a casa.
Aquí es posible volar, sólo hay que buscar la banda de fuerza del viento de estas alturas. Y los cúmulos destorcidos tienen baja inversión y poca fuerza. Por eso las nubes resultan bajas tan de altura como de fuerza.
En el campo base nos esperan - nos esperan del aire, del vuelo. Llegando a pie les desilusionamos a ellos un poco..
Salimos por la noche. Llegamos a Osh por la maňana, visitamos el mercado - y viajamos a Tashkent.

Beldersay-Charvak

Llegamos a Beldersay, subimos en teleférico, subimos a la cima Kumbeli. Al pasear y conocer la geografía de región, volamos sobre una hora. El térmico era muy expresado, las burbujas nos levantan hasta 3 mil metros y nos deleitamos del vuelo. Andrey no quiso volar al Charvak como decidió roturar las particularidades de aerología local. Hago las fotos de Andrey aterrizando al campo Kumisnoye, y aterrizo cerca de él. El itinerario dejamos al día siguiente. Nos trasladamos al Charvak: volamos unos cuarenta minutos y vamos a baňarnos en el lago. Hacía un día bonito, pero muy calor.

30.07.2008

De nuevo, estamos en la cima Kumbeli, pero el viento hoy sopla más de 10 m/s. Entonces decidimos descansar en la sombra del edificio de meteorólogos hablando con la gente local. Al llegar a Charvak, despegamos pero no hay viento y por eso perdemos la altura. Después comienza a soplar, pero ya no tenemos las fuerzas para volar. Andrey va a baňarse, y yo recojo parapente y le espero a él en el coche. Pues, por lo visto hoy no tenemos suerte en volar de pleno valor…

La despedida

No me gustan nada unas despedidas largas. Y me despedí de Andrey en aquel mismo día cuando llegamos a Tashkent. Él aun tenía el tiempo para dar un paseo por la ciudad, y yo tenía que prepararme para próxima expedición al Pamir-Alay.
Nos deseamos lo mejor. Nos abrazamos y pensamos en próximo encuentro: yo iré a Moscú, o Andrey vendrá a visitarnos de nuevo.
Con un sentimiento de ternura seguía con la mirada al coche que se alejaba. Entendía que había vivido una vida pequeňa más. ¡Hasta luego, Pico Lenin! ¡Adios, el cielo de Pamir!

Yuriy Uzbekov

Fotos:

Parapente bajo el Pico Lenin Parapente bajo el Pico Lenin Parapente bajo el Pico Lenin Parapente bajo el Pico Lenin
Parapente bajo el Pico Lenin Parapente bajo el Pico Lenin Parapente bajo el Pico Lenin Parapente bajo el Pico Lenin Parapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico LeninParapente bajo el Pico Lenin

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