La historia de Samarkanda


La historia de una de las ciudades más antiguas del mundo se remonta a algunos milenios atrás. Por supuesto nadie sabe exactamente cuántos milenios son, pero se ha demostrado que Samarkanda indudablemente es la coetánea de Atenas, la Babilonia, Memfis y Roma. En la actualidad Samarkanda dispone de una docena de nombres hermosos, pero ninguno de ellos puede reflejar la real belleza y grandeza de la antigua capital del imperio de Timur. Entre los nombres más pomposos y ampliamente difundidos que caracterizan a Samarkanda se puede destacar tales como «el Edén del Oriente antiguo», «la perla preciosa del mundo musulmán», «la Roma del Oriente». Es curioso que a la persona que llegue aquí, estos nombres le parezcan unas palabras sin significado en comparación con lo que vea con sus propios ojos. Por eso en lugar de leer los infinitos artículos sobre este «Edén del Oriente antiguo», es mejor visitarlo una vez y entonces ante su mirada aparecerá una ciudad magnífica de los reyes, y le aseguramos que Ud se quedará con las impresiones inolvidables.

Durante su larga historia Samarkanda tuvo que sobrevivir muchas desgracias. La tierra de Samarcanda vio a los soldados de Alejandro Magno, y a los árabes-invasores que trajeron la cultura islámica a Asia Central, y a las ordas despiadadas de Genghis khan, que prácticamente destruyeron la ciudad. Esta ciudad pretendía al título de la capital del mundo mientras era la capital del vasto imperio de Tamerlán. Los anales de la ciudad están vinculados con los nombres de las personas famosas en todo el mundo, tales como Ulugbek, Rudaki, Babur, Jami, Avicena, Mukimi, Furkat, Jamza Jakimzade Niyazi, Sadriddin Ayni, Omar Jayyam.

Las primeras referencias.
Por primera vez Samarkanda se menciona en el Libro Sagrado de los pirólatras-zoroastristas la Avesta, el surgimiento del cual se puede fechar en 1 milenio adC. En el Libro se describe una región agrícola desarrollada en el valle del río Zaravshan, situada en el sudeste del Uzbekistán moderno. Aquí las montañas altas abundaban en pastaderos y agua, que daban al ganado el forraje abundante, aquí había lagos profundos y extensos y ríos navegables con los lechos anchos. Este territorio en la Avesta se llamaba Sugd, que ahora es más conocido como Sogd. Como nos comunica en sus obras Arrian, el talentoso biógrafo de Alejandro Magno, el centro de estas tierras fantásticas era la ciudad de Marakanda que se situaba en el lugar de la actual Samarkanda.

En el siglo 6 adC el territorio de la ciudad de Marakanda, así como la mayor parte de toda Ásia Central, después de una lucha larga y persistente fue conquistada por los persas bajo la dirección del rey aqueménida Ciro el Grande. Antes de que los persas consiguieran capturar la legendaria ciudad, la lucha entre dos campos duró casi 200 años. Defendiendo su derecho a la libertad, la población local mostró un ejemplo de valentía y heroismo. De aquel tiempo nos cuenta en su obra histórica el antiguo escritor Polien. En las páginas de su obra él habla sobre la hazaña del pastor Shirac que provenía de la tribu de los sacas. Él prometió llevar al ejército del rey persa Darío I al campamento de sus compatriotas rebeldes. Durante siete días el pastor valiente llevó al grupo de enemigos que no sospechaban nada, adentrándose al desierto para que ellos no pudieran volver nunca jamás al mundo civilizado. Este plan ingenioso tuvo éxito pero fue desastroso para el mismo Shirac. Después del viaje semanal, muriendo de la sed y un calor sofocante, los persas se dieron cuenta de la intención verdadera del pastor. Le amenazaban con la muerte si no los sacaba del desierto, pero para Shirac no había vuelta atrás. Los enemigos lo mataron pero no pudieron salvarse la vida. Así Shirac se sacrificó por aquella pequeña victoria de su pueblo.

La invasión de Alejandro Magno.
Sólo hacia mediados del siglo 4 adC los Khoresmios y las tribus de los sacas al fin consiguieron librarse del yugo persa. Pero los habitantes de Marakanda poco tiempo gozaban de la libertad e independencia. Es que en aquel tiempo Alejandro Magno empezó la guerra contra el imperio persa de los Aqueménidas. La guerra acabó con la victoria absoluta de los griegos, y a Darío III el último "Rey de los Reyes persas" no le quedó otro remedio que huir. En primavera del año 329 adC el ejército de Alejandro Magno en 15 días cruzó el paso dificilísimo de montañas de Hindu Kush y entró en las tierras de Asia Central. Al haber tomado Marakanda, Alejandro Magno se dirigió al valle de Fergana, pero no le resultó tan fácil alcanzar la victoria. El pueblo de Asia Central se sublevó. Durante tres años Sogdiana fue el centro de los rebeldes, más tarde a sus habitantes les ayudaron Bactria y Khorezm. En un año Alejandro tuvo que tomar Marakanda tres veces.

Es de especial importancia el movimiento liberador-público contra la invasión griega que fue encabezado por Spitamen. Su insurrección también puede ser designada como una de las rebeliones públicas más tempranas en la historia de Ásia Central. Aquí el ejército de Alejandro se enfrentó con la oposición verdadera del pueblo, que era capaz de todo para alcanzar el objetivo deseable. Los habitantes de siete grandes ciudades se sublevaron contra los invasores. Después del gran éxito que había tenido en otras regiones, Alejandro Magno no les podía permitir a los habitantes ordinarios de los territorios sometidos, que se sublevaran contra él - el gran conquistador, a los pies del cual estaba ya el medio mundo. Por eso en esa situación él decidió actuar severamente. Al haber conquistado la ribera de Syr-Daria, Alejandro para fortificarse en el terreno aplastó violentamente las insurrecciones en la ciudad. En los combates de Uratube por las calles corrían los flujos purpúreos de sangre. En el asalto de la ciudad se utilizaron incluso arietes. Alejandro, aprovechando que la atención de los rebeldes se concentró en la dirección principal del asalto, encabezó al pequeño ejército y por el lecho seco del río penentró desapercibido en la ciudad. La operación fue exitosa, pero naturalmente había pérdidas. Los macedonios consiguieron romper el sistema defensivo, los soldados mataron a todos los habitantes. Pero en ese momento Spitamen de nuevo asedió la guarnición de los macedonios en Marakanda. Al oír la noticia desagradable, Alejandro inmediatamente envió a 3000 soldados de infantería y 800 jinetes para que les ayudaran a los macedonios. A Spitamen le ayudó un grupo de los nómadas-dahas, lo cual influyó considerablemente en los subsiguientes acontecimientos militares. En la parte baja del río Zaravshan los compañeros de lucha de Spitamen derrotaron a los macedonios. La noticia sobre la muerte de sus soldados le hizo a Alejandro tomar la decisión de atacar impetuosamente a Spitamen. Pero cuando los griegos se acercaron a la ciudad el líder de la insurrección pública abandonó Marakanda y se escondió en el desierto. Cuando los macedonios no encontraron a sus enemigos ellos se enfurecieron y toda su ira la dirigieron a los habitantes de Ásia Central. El valle floreciente de Zaravshan cayó bajo la espada griega. El antiguo historiador griego Diodor comunica que Alejandro mientras perseguía a los sogdianos, mató a 120 mil personas. Spitamen, mientras tanto, se unió con las tribus masagetas y pudo recoger a más de 3000 soldados, con los cuales de nuevo se encontraba en la frontera de Sogd.

Hubo una batalla mucho tiempo esperada, en la que ganaron los macedonios, y Spitamen otra vez se escondió en las arenas del desierto.

En primavera del año 327 adC Alejandro se dirigió a «la roca sogdiana», que se situaba en las laderas de las montañas de Gissar. No era fácil romper la resistencia de los sogdianos. Pero Alejandro no estaba acostumbrado a perder. Comenzó el asedio. Alejandro les declaró a sus soldados que a cada uno que subiera a la roca, le esperaba el premio grande. El grupo pequeño más valiente lo pudo hacer, ellos penentraron en la retaguardia de los defensores de la ciudad, y ésos se vieron obligados a rendirse al enemigo. El compañero de lucha de Spitamen Oksiart y su hija Roksana, la joven de una belleza admirable fueron capturados. Alejandro se enamoró de ella y decidió contraer el matrimonio con Roksana. Pero, puesto que Alejandro Magno era, ante todo, el talentoso jefe militar y conquistador, lo hizo con el objetivo político de atraer a su parte a las autoridades locales. Al haber obsequiado al padre de la novia y a la aristocracia agrícola local, Alejandro reforzó la unión con nobleza, que a su vez había tracionado a Spitamen y los intereses de su país. Las insurrecciones públicas fueron cruelmente aplastadas, a Spitamen lo asesinaron pérfidamente, y Marakanda fue destruida y sometida.

Sin embargo los cambios "macedónicos" eran útiles para la región. Durante el dominio griego se reforzó el poder de las autoridades agrícolas, se fortalecieron las relaciones esclavistas, se fundaron las nuevas ciudades, se distribuyeron los elementos de la cultura helenística, se establecieron las relaciones económicas y políticas entre los países que formaban parte del imperio Greco-macedónico.

Después de Alejandro Magno.
La historia de Samarkanda desde el momento de su fundación y hasta el siglo 12 está inseparablemente vinculada con Afrosiab - la ciudad, que se ha hecho para la historia moderna el custodio de los misterios de la vida de la población de antigua Sogdiana, de su vida cotidiana y la cultura. La etimología de la palabra «Afrosiab» se remonta al nombre del rey mítico de Turán y uno de los héroes legendarios del poema del gran poeta tayico Firdousi «Shahname». Hoy en día el lugar donde está Afrosiab se considera el lugar donde se fundó la antigua Samarkanda.

En actualidad Afrosiab representa los vestigios de una ciudad antigua situada en el territorio de Uzbekistán, es una enorme colina sin vida, donde una vez hace mucho tiempo bullía la vida, pasaban caravanas de camellos, trabajaban maestros y artesanos. Pero la existencia misma de esta colina y el conocimiento de que aquí antes se situaba la ciudad, hasta ahora llama la atención especial de los científicos-investigadores de todo el mundo.

Después de la muerte inesperada de Alejandro Magno todo el territorio de Ásia Central se repartió entre sus sucesores - Seleúcidas. Como resultado de la oposición del pueblo y los representantes de la nueva dinastía se formó un nuevo estado - Greco-Bactriano, en el que se unieron Bactria, Sogdina y Margiana.

En el 1r siglo dC Bactria y Sogdiana formaron parte del reino Kushana. Este imperio alcanzó su auge durante la gobernación del rey Kanishka (78 - 123). Él pudo extender los límites de su reino al haber anexado una parte de la India y en la lucha contra China anexionó las tierras del Turkestán oriental, más exactamente de Kashgar, Yarkent y Jotan.

Las investigaciones arqueológicas realizadas en Afrosiab muestran que Samarkanda alcanzó el florecimiento más alto en los siglos 1-3 dC. Esta opinión fue expresada por un arqueólogo famoso, el profesor M.E.Masson, que a mediados del siglo 20 dirigía los trabajos arqueológicos realizados en el territorio de Ásia Central.

A finales del siglo 5 el reino Kushana se desmembró porque no pudo resistir al empuje de las tribus nómadas de los heftalitas. En el siglo 6 el nombre de Samarkanda se menciona en los anales chinos «la Historia de las Cortes nortes». Pero aquí los antiguos historiadores chinos llaman a Samarkanda con el nombre de Sivangin.

La población de Samarkanda y en general de toda Ásia Central en aquel tiempo remoto era muy diversa, lo más probable esto estaba relacionado con el desarrollo de la Gran Ruta de la seda y con las infinitas guerras internacionales. La religión principal que se practicaba aquí era el zoroastrismo - la religión de fuego. En aquel tiempo había diferentes construcciones de culto - templos zoroastristas de siete Fuegos Sagrados, monasterios budistas, sinagogas judías e iglesias cristianas.

En el siglo 7 Samarkanda se convierte en el centro importante de la vida comercial, política y cultural de la región de Asia Central. Este período se caracteriza también por el hecho de que el poder supremo en la parte media de Zaravshan pasó a los gobernadores de Samarkanda.

La conquista árabe.
Las enormes tropas crueles de los conquistadores árabes encabezados por el adalid Kuteiba ibn Muslim invadieron Samarkanda a principios del siglo 8. En el año 706 Kuteiba entró en Maverannahr y en un año alcanzó Bujara, que había caído después de una batalla cruel y sangrienta. La marcha hacia la capital de Sogd comenzó en 712. Contra Samarkanda el adalid árabe envió un ejército de 20 mil soldados bajo el mando de su hermano Abdurahman. El gobernador de Samarkanda Churak afrontó a los invasores y envió a los mensajeros pidiendo ayuda al rey chino de Chach y al khan túrquico de Fergana. Éstos le vinieron en ayuda pero Kuteiba no les dio posibilidad de unirse a los aliados, y los derrotó. Empezó el asedio de Samarkanda, que duró un mes, después del que la ciudad fue capturada, destruida y devastada por los árabes.

Los conquistadores trajeron consigo al Ásia Central zoroastrista una nueva religión monoteísta, el islam. Sin embargo no era tan fácil hacer que la gente fiel a sus antiguas creencias se convirtiera en otra religión. Pero los árabes eran bastante insistentes y en esta cuestión y, a pesar de la resistencia encarnizada de ciertos representantes de la población de Ásia Central, consiguieron su objetivo "alto" - convertir el pueblo de los "paganos" en los adoradores del Dios Único.

Aún así, la caída de Samarkanda no fue para los árabes la clave en la conquista de todo Sogd. Ya desde 713 comenzaron las protestas masivas contra los árabes. Una de las sublevaciones más grandes que ha quedado en la historia de la región era el movimiento bajo el mando de Mukanna.

Antes de la invasión mongola.
La lucha liberadora de las masas populares, que duró mucho tiempo, debilitó el dominio árabe en la región, lo cual al fin y al cabo llevó a la caída del poder árabe y el establecimiento de la dinastía local tayika de los Samánidas (819-899). Durante el período desde el siglo 11 hasta el siglo 12 Samarkanda pasó varias veces de unos conquistadores a otros. Al principio aquí gobernaban los Karajanidas, luego Selyúcidas, Karakitaes, Khoresmios.

Genghis-khan y sus descendients.
El 17 de marzo de 1220 Samarkanda fue conquistada por el ejército del conquistador de Mongolia - Genghis-khan. Es interesante que, a pesar de que los ciudadanos se prepararon para el asedio de la ciudad, el gobierno local les abrieran las puertas de la ciudad a los mongoles. Pero a pesar de esto había víctimas. Algunos habitantes de Samarkanda fueron matados, la mayor parte fue cautivada, cerca de 30 mil artesanos y maestros fueron enviados a Mongolia. Como cualquier otra ciudad conquistada por el ejército de Genghis-khan, Samarkanda fue devastada y destruida, pero, por suerte, no para siempre.

Al pasar siete años Genghis-khan murió y sus descendientes destruyeron muy rápidamente el gran imperio mongol, a la creación del cual el conquistador poderoso le había dedicado toda su vida. Pero aproximadamente 150 años después Amir Timur pudo recoger todas las tierras. Él creó un imperio enorme que se extendía del este al oeste - de la Cachemira hasta el Mediterraneo, y del norte al sur - desde el mar de Aral hasta el golfo Pérsico. Y en 1370 Samarkanda se hizo la capital hermosa de este nuevo estado majestuoso.

Después de la muerte de Timur en 1405 con su imperio pasó prácticamente lo mismo que antes había pasado con el país de su antecesor mongol. Aquí gobernaron en diferentes períodos los descendientes directos de Timur: Mirzo Ulugbek, Zahiriddin Babur y muchos otros, los cuales, aunque sea un hecho lamentable, por su parte habían hecho todo para destruir para siempre el imperio de Tamerlán. Poco a poco el imperio perdió sus antiguos dominios, las rutas de las caravanas que pasaban por Samarkanda perdieron su importancia, la decadencia del comercio y la producción artesana llevaron a la estancación en la vida económica del país.

Desde el siglo 16 hasta el día de hoy.
En el siglo 16 la dinastía de los Shaybánidas que había unido a las tribus de turcos y mongoles, llegó al poder, previamente habiendo destruido a toda la nobleza timúrida en los círculos dirigentes. Luego de Astrakhán aquí llegaron los Ashtrakhánidas, los parientes lejanos de los Shaybánidas. En aquel momento Samarkanda conservaba el status de una ciudad grande con las ciencias y oficios desarrollados. Aquí comienza a desarrollarse el idioma uzbeko.

Al pasar cien años durante el gobierno de Mangitas Samarkanda formó parte del kanato de Bujara.

A finales del siglo 17 - la primera mitad del siglo 18 la ciudad de nuevo entra en declive. Pero en los años 70 del siglo 18 la vida se normaliza. Las autoridades de la ciudad que se había quedado vacía tuvieron que trasladar a los habitantes de algunas ciudades vecinas, construir los nuevos barrios y reconstruir las arruinadas murallas de la ciudad. Así Samarkanda empezó una vida nueva.

El 2 de mayo de 1868 Samarkanda fue anexada al territorio del Imperio Ruso y primero se hizo el centro del distrito de Zaravshan y luego, en 1887, de la provincia de Samarkanda. Las vías de ferrocarril que pasaron por aquí en 1888 influyeron mucho en el ulterior desarrollo de la ciudad. En 1917 a Samarkanda llegó el poder soviético, que se conservó hasta 1991, el año cuando Uzbekistán obtuvo la independencia.


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