Bazar Siab

 

Hoy en día, así como hace muchos años, el mercado Siab no deja indiferente a nadie, sea visitante o habitante de Samarkanda. La abundancia de los productos agrícolas y filas de maestros con sus productos hechos a mano, testimonian la riqueza natural de Uzbekistán y la laboriosidad del pueblo.

El bazar Siab de Samarkanda se parece al mercado Chorsu de Tashkent. Los dos durante siglos eran famosos en toda el Asia Central y fuera de sus límites. Esto se debe al hecho de que Samarkanda a lo largo de su historia más de una vez fuera la capital. En los siglos XIV - XV fue la capital del imperio de los Timuridas, y en los años 1924-1930 fue la capital de la República Socialista Soviética de Uzbekistán. En las capitales se concentraban los centros de comercio y artesanía, aquí llegaban comerciantes y gente común de diferentes tierras para comprar y vender las mercancías. Por eso, los principales bazares de Tashkent y Samarkanda durante todo el año estaban llenos de pintorescas mercancías y de la gente forastera y de población local.

El mercado Siab se encuentra cerca del conjunto arquitectónico de Registán, cerca de la mezquita de Bibi Khanum y el conjunto Shahi-Zinda. La entrada al mercado está diseñada como tres altos arcos, que por encima están decorados con mosaico azul y azul-celeste. Al cruzar el umbral de mercado uno se encuentra entre la abundancia de colores, olores y sonidos. Sin duda, para ver toda la belleza y riqueza del mercado oriental, es mejor visitarlo en verano o a principios de otoño. En esta época es prácticamente imposible enumerar todo lo que se pueda ver en el mercado: frutas de varios colores, bayas, hortalizas, melones, sandías, trigo, maíz y otros cereales, verdura - todo en gran abundancia. Aunque en otras épocas del año tampoco está vacío.

El mercado está situado en pabellones cubiertos, por eso se puede visitarlo en cualquier época del año. Bajo el techo del pabellón se acumula el bullicio de mercado, lo que le da al bazar Siab una gracia especial.

Las filas condicionalmente están divididas según la mercancía que se vende - aparte se venden las verduras: patatas, cebollas, zanahorias, berenjenas, tomates etc. Al lado uno tras otro están los vendedores de fruta. Por separado se venden las frutas secas, nueces locales e importados, todo tipo de dulces orientales: pipas saladas de albaricoque, asadas en cenizas, cacahuetes dulces, garrapiñadas con semillas de sésamo, o en caramelo blanco; kazinaki de diferentes variedades; parvarda - caramelo especial del Oriente espolvorizado en harina, nueces en orejones, etc.

Los puestos con especias atraen con sus sabores y olores - aquí se vende sésamo, comino, coriandro (cilantro), cúrcuma, agracejo, tomate seco molido, azafrán importado, clavo, pimiento negro y rojo, nuez moscada, canela.

Luego siguen numerosas “dunas” de arroz de diferentes variedades, frijol, mijo, trigo, cebada perlada, una variedad de pequeños granos para aves de corral.

Y, por supuesto, en el mercado hay filas con comida preparada que atrae con el humo y aromas embriagadoras de platos nacionales - pinchos, pilaf, lagman, shurpa, samsa, khanum, ya que la mayoría de los platos se preparan aquí mismo con leña. Aquí usted puede relajarse, comer, disfrutar de la verdadera bebida oriental - té verde caliente. También aquí hay comida rápida de preparación local, que es más familiar para europeos. En primavera, durante la fiesta de Nowruz aquí ponen hileras de mesas con plato tradicional - sumalak, que se vende en porciones a granel.

Las filas de artesanía se sitúan por separado. El trabajo de los maestros asombra por su laboriosidad y minuciosidad. Los maestros no están con los brazos cruzados y producen su mercancía aquí mismo. Por eso, aquí se pueden escuchar todas las “notas” de su trabajo - cincelado en cobre, forja, grabado, tallado en madera.

Samarkanda se hizo famosa por su pan especial. A pesar de que hay cerca de 17 recetas de pan que se produce aquí, se les conoce en Uzbekistán y más allá como el pan de Samarkanda. Estas recetas se perfeccionaban lo largo de los siglos, el pan debía conservarse fresco y sin estropear durante mucho tiempo - porque los nómadas y mercaderes hacían trayectos largos con su mercancía. El pan de Samarkanda tiene una propiedad especial - no se seca durante un largo tiempo y no pierde su incomparable sabor. Algunos pasteles modernos de pan de Samarkanda se preparan especialmente para los turistas - sobre ellos se representa algún ornamento simbólico, imagen o una inscripción conmemorativa. Aunque lepeshka (pan) - es, de hecho, un nombre generalizado de pan, pero en cada región lo hacen muy diferente de sabor, forma y tamaño.

Visitar Samarkanda y no visitar el bazar Siab - es un error molesto que no se debe cometer.

 

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