La ropa nacional turcomana


La ropa nacional de los turcomanos es prácticamente su segunda cara, la que cuidan, a menudo miman y están muy orgullosos de ella ante los demás. Al mismo tiempo el traje nacional no es sólo un objeto de lujo y jactancia, sino el reflejo de la vida, tradiciones y creencias de esta nación. Su formación duró mucho tiempo y cada vez aparecía algún detalle de la vestimenta que significaba algo. Todos los componentes del traje turcomano se crearon basándose en las peculiaridades del clima de Turkmenistán. El clima caluroso, el sol abrazador y los vientos son las causas de que la ropa de los habitantes de esta región sea ancha (camisa, pantalones) y esté hecha de seda o algodón, en la que no tienes tanto calor en verano.
Los turcomanos prefieren los colores brillantes. Para conseguir un color la tela se tiñe con diferentes tintes, por supuesto de origen natural, los cuales o se encontraban en el propio territorio de Turkmenistán o los traían de los países extranjeros, sobre todo de Irán. Pero siempre lograban el color deseado, costara lo que costara. El color preferido y el más estimado según las creencias populares era el rojo. El rojo siempre se consideraba entre los turcomanos el símbolo de la fuerza vivificar de la naturaleza, la gente creía en sus cualidades mágicas, que podía defender a la persona y ayudarla en la vida.
No se sabe a ciencia cierta si de verdad este color cumplía todos estos deberes encomendados en él por las supersticiosas tribus de los turcomanos. La verdad es que en las bodas las novias se ponían sólo los vestidos rojos. Llevaba un vestido de seda roja, encima - una bata de paño rojo, debajo - pantalones rojos. Por eso en vez de trivial vestido blanco las modernas novias turcomanas prefieren casarse llevando los vestidos rojos, de esta manera dando, al mismo tiempo, el tributo a la antigua tradición turcomana. Algunos de los objetos de ropa nacional hasta hoy en día forman parte esencial del vestuario de los turcomanos. Aunque, por mucho que se lastime, la mayor parte de las cosas, que tanto se cuidaban hace poco tiempo, ya no se usa en la vida cotidiana, pues, se ha convertido en aquella parte que forma un extenso sitema de valores que se llama “legado histórico del pueblo turcomano”.

La ropa nacional de hombres.
La ropa nacional de los turcomanos, no sólo de hombres, sino también de mujeres, son la camisa de corte recto (vestido), bata, pantalones y tocado de la cabeza. La prenda más importante y popular de la ropa nacional de los turcomanos es su tocado de la cabeza, que se llama telpek. Es un gorro de piel ovejuna, que se destaca por su considerable tamaño y mucha importancia para el hombre. Este gorro es el fruto de la actividad principal de los turcomanos - la ganadería. Siempre podía abrigar cuando hacía frío y proteger de la lluvia y del sol abrasador. Pero su gran tamaño a menudo creaba inconvenientes para utilizarlo en la vida. Durante algunos trabajos en campo o en alguna otra ocación a veces era bastante problemático llevarlo. Pero este problema se solucionaba muy fácilmente, así como surgía. Si había necesidad el gorro telpek se quitaba y se colgaba por allí cerca, pero en la cabeza tenía que haber otro gorrito, por eso debajo del telpek llevaban pequeños gorritos turcomanos - tubeteika. Este tipo de gorritos se llamaban tahya, borik o kalpak. La costumbre no le permitía al hombre quedarse con la cabeza descubierta. Era un gran insulto para cualquier turcomano si alguien le quitaba el gorro en público. Este gesto se consideraba el reto al honor y la dignidad de hombre, y los duelistas a menudo podían lavar la deshonda sólo con la sangre.
El color del telpek también tenía mucha importancia, dependía de la edad de su dueño, de su status en la tribu, también podía estar relacionado con la religión. Por ejemplo, no muchos hombres llevaban los telpek blancos, y entre los que tenían el gorro de este color en su vestuario, estaban en general los dzhiguites jóvenes (hábiles jinetes de Asia Central), jefes militares - serdar y un porcentaje de los representantes de clero. También los artistas de escena - bailadores podían llevar telpak blanco. Los demás turcomanos preferían llevar los telpak de color negro o marrón oscuro. Sin embargo, aparte de ellos existían también los telpak rojos. De hecho no eran de color rojo puro, sino eran pelirrojos o de color marrón claro. Pero sólo los representantes de uno de los ovlyad-shijy, seis grupos priveligiados social-religiosos, podían llevarlos; una de las ramas incluso se llamaba así - guizil shij (shij rojos). Además este color del gorro podía ser el indicador de inviolabilidad del shij, especialmente para los ladrones. Y en un caso así, un color no tradicional, por ejemplo negro, podría jugar una mala pasada con él.
Hablando sobre el telpek, la gente habitualmente imagina un gorro grande, alto y macizo. Esta imagen ha aparecido después de las películas y conciertos de artistas en la escena. Estos gorros se difundieron en el territorio de Turkmenistán del sur, principalmente en los oasis de Akhal y Merv, ya en el siglo 19 - principios del siglo 20. Pero este tipo de telpek no es el único. A principios y a mediados del siglo 19 el gorro tenía un tamaño menor, la forma de cono, que parecían a los modernos gorros de añino de los moldavos. Posiblemente tenía esta forma en el siglo 18. En la región de Tashauz desde los tiempos del Khanato de Jiva y hasta nuestros días se han conservado los telpek de una forma aplanada, que se llaman “chelpek yaly”, lo que significa “como panqueque”. Entre los turcomanos del Emirato de Bujara se difundieron “chovurme telpek”, o sea “los gorros vueltos del revés”. Ahora los llevan los habitantes de Lebab y las regiones de Amu-Daria. Por supuesto, uno u otro tipo de telpek se determinaba no sólo por el tiempo o lugar de habitación de la gente, sino también por la situación material del hombre.
Supongamos, que el bey (hombre rico) podía permitirse tener unos telpek lujosos, hechos de las mejores pieles ovejunas, mientras que un hombre pobre podía contentarse con su mísera sombra - “shapirtma”.
Los hombres prácticamente no llevaban los turbantes. A veces se los ponían los ancianos y aquellos que iban al trabajo en ellos. Los turbantes blancos estaban bastante difundidos entre el clero.
El siguiente atributo del vestuario de hombre es la bata. Las batas de hombres, llamadas “don”, se hacían sin botones y sin cierre. Los hombres simplemente se envolvían en ellas. Y en caso de necesidad las podían atar con los cinturones de lana con borlas en los extremos, pero sólo cuando se las ponían varias. La bata ligera pajtasyz o la bata acolchonada don no eran muy anchas, sus mangas, que se hacían más estrechas en la parte de abajo, se plegaban en el codo.
También los turcomanos tenían ábrigos de pieles. Pero los llevaban rara vez y sólo en ocaciones muy solemnes. Un buen ábrigo de pieles era el objeto de orgullo del turcomano. Lo hacían de la piel de cordero o de astrakán. Por eso ponérselo cuando hacía frío, les daba, por lo menos, mucha pena. Cuando hacía un frío atroz preferían llevar algo más sencillo. Por ejemplo, la misma bata, o mejor dicho, varias batas acolchonadas a la vez. Los ábrigos de pieles en esta temporada los podían llevar sólo ancianos. Sin embargo, existían ábrigos de pieles más sencillos. Se llamaban diferente - ichmek, possun y postun, y se hacían con las pieles adentro. Por fuera los teñian de color marrón con el jugo de granada.
Para el viaje existía una manta especial, hecha de fieltro. Por el camino la podían colgar sobre el palo y salía como una tienda que protegía al viajero del viento, frío y calor.

La ropa nacional de mujeres.
La ropa nacional turcomana de mujeres es mucho más variada y rica que la de hombres. Aunque eso se refiere no sólo a los turcomanos, los vestidos de mujeres de cualquier nacionalidad son más interesantes y ricos que la ropa de hombres.
Entonces, vamos a empezar otra vez con el tocado de la cabeza. La parte obligatoria del tocado de la cabeza no sólo para los hombres, sino también para las mujeres y niños eran los gorritos orientales de forma hemisférica, cosidos de la seda roja con menudo diseño geométrico. Hay mucha variedad de formas de los gorritos de mujeres. Su forma, altura, volumen y color son especialmente atractivos. El gorrito más popular es el “borik”, que por su forma parece al cono truncado con la punta más ancha. Por encima este tipo de gorrito se cubría con un pañuelo, otra prenda del vestuario de mujer turcomana.
Al gorrito “ottogo borik” o “ottogali borik” se le prendían las plumas de lechuza. Además, el lugar al que se prendían las plumas, era muy importante. Por ejemplo si las plumas se fijaban no en la coronilla sino en la cúspide plateada, este gorrito ya se llamaba “kumushly borik” o sea “borik plateado”. A propósito, estos gorritos con las puntas plateadas son los indicios de que en la antigüedad las mujeres guerreaban y cazaban junto con los hombres. Durante uno de los ritos de boda los parientes del novio le quitaban a la novia su borik de doncella. Ella tendría que mostrar resistencia a los intentos de ponerle el gorrito de mujer.
El traje de boda era bastante lujoso. La novia se ponía una bata de boda de color rojo, con los hombros, mangas y espalda bordados, el bordado representaba diseños protectores, siluetas de los animales - faisanes, cabras, camellos; caballeros y mujeres de vestidos largos con los brazos abiertos y con los rayos alrededor de la cabeza. En cuanto al tocado festivo de la cabeza, lo vamos a ver con más detalle. En la cabeza la novia se ponía un gorro muy extraordinario que se llamaba “jasaba” o “jasava”, que era muy alto - hasta 30 centímetros y más, y se hacía más ancho hacia arriba. Su carcasa estaba hecha de varias capas de tela, encoladas entre sí con una masa espesa. La parte de arriba la hacían de cordones enroscados de hierba. Algunos grupos de turcomanos hacían “jasaba” por completo de cordones de hierba o paja. Toda esta construcción la envolvían con la seda roja, por encima prendían tiras de algodón aterciopelado o terciopelo negro o azul, que decoraban con los cuadrados o círculos plateados o dorados, con oro, cornalina engastada en plata, y colgantes que se bajaban a la frente. En la sien se sujetaban cadenas largas de plata con placas en forma de figuras de mujeres. La parte de arriba de algunos jasaba estaba decorada con detalles puntiagudos, por eso los gorros se parecían a las coronas o tiaras. Por encima de la corona echaban una bata para la cabeza en forma de colcha de seda roja, decorada con bordado que representaba unas ramas con hojas y flores. El jasaba, decorado con oro de ley y con plata, siempre costaba muy caro, y no cada familia podía permitirse este lujo para la celebración de la boda. Por eso mucha gente no muy rica lo tomaba a préstamo de sus vecinos más ricos. Para la misma novia el porte del jasaba durante la boda era la verdadera prueba de resistencia. El jasaba pesaba mucho. Si lo llevaban mucho tiempo empezaba a doler la cabeza. Sin embargo, fue prohibido quitarse este gorro durante la boda y un tiempo después de la fiesta. Sólo después de kaytarma - la primera visita de la hija casada a la casa de sus padres - el jasaba de boda lo cambiaban por el tocado de la cabeza de mujeres.
Las mujeres casadas llevaban en general los pañuelos “jatab” o turbantes. Los pañuelos se ataban por encima de un gorrito flexible o tubeteika. Las mujeres de edad llevaban turbantes envolviéndolos en una carcasa alta. También se ponían los turbantes por encima del gorrito o tubeteika, sus extremos o se fijaban en el pecho o los dejaban libres. Entre las turcomanas eran muy populares las joyas de frente, algunas de ellas parecían a kokóshnik (antiguo tocado de la mujer rusa), otras eran de tela, terceras representaban las placas de metal.
El rasgo característico es que las turcomanas nunca han llevado el hiyab y nunca se han tapado la cara por completo, aunque en parte lo hacían. Para cubrir la cara, las mujeres usaban dastar, esgui o leguech - los cortes largos de tela o bufandas con los extremos cosidos. La tela la envolvían alrededor de la cara y bajaban los extremos a la espalda, luego por encima de ella se ponían el turbante o unos pañuelos de seda.
Las batas de la cabeza están muy difundidas entre las turcomanas. Pero decir que están “difundidas” significa no decir nada. Este tipo de bata era para ellas lo mismo que pantalones o vestido, sin los cuales no se puede ir a ningún lado. La bata de la cabeza más popular era “charpy”. Podía ser de tres diferentes colores: blanco, amarillo y verde. Los ornamentos bordados en la bata tienen mucha importancia. Podían ser flores - lotos, tulipanes, a menudo colocadas en círculo o rombo, además los animales y utensilios (pero a diferencia de las flores éstos gozaban de menos popularidad).
La bata-pelerina (“kurte”, “guizil kurte” y “yashil kurte”) representa una prenda de la ropa de calle de las turcomanas, que era parecida a la camisa cerrada acolchada que tiene sólo un recorte en el hombro. La cosían de seda roja o de cachemir. Los ornamentos de kurte eran más sencillos que los de la bata de la cabeza, el ornamento simbólico más frecuentemente usado tenía la forma de T.
Don y chabyt eran las variedades de las batas ligeras, que se consideraban la ropa festiva. Se las ponían cuando iban de visita, a la boda o al mercado. Eran más cortas que las batas de hombres y se decoraban con el bordado y con plata. Don representaba una pelerina ancha, chabyt era más estrecha en cintura.
Los vestidos de mujeres - “keteny koynek” se cosían de tela “keteny” de varias colores: rojo, verde o violeta. El rasgo característico del vestido en forma de túnica eran los bordes amarillos, que no se escondían con la costura y se quedaban fuera. El bordado de las figuras geométricas y vegetales decoraban las mangas y el escote en el cuello. Uno de los elementos más importantes de la ropa de las mujeres turcomanas eran las joyas, sin las que era imposible imaginar su ropa. Las joyas desde los tiempos remotos eran no sólo los objetos de lujo sino que se predestinaban para proteger, para las mujeres eran como amuletos, que podían proteger contra las enfermedades, el mal de ojo o infertilidad. A una edad temprana a la chica le ponían las pulseras - protectoras, y en la ropa cosían botones de plata o cuentas de vidrio. De año en año la cantidad de las joyas se aumentaba. Así en la flor de la juventud la chica ya podía llevar seis u ocho kilos de joyas. Pero este lujo, no cada lechuguina se lo podía permitir. Las familias menos acomodadas tenían que privarse de tanta abundancia de las joyas.
La orfebrería en Turkmenistán era el oficio de los meastros-armeros, que forjaban las armas al igual que las joyas para el atavío de las mujeres. A pesar de que la mayoría de las mujeres utilizaban las joyas era el trabajo exclusivamente de los hombres. En principio, esta tradición se ha conservado hasta hoy en día. Los más bonitos y maravillosos objetos del atavío de las mujeres y las joyas están creados no por las mismas mujeres sino por los hombres, que son capaces de ver la verdadera belleza. En el pasado la profesión del armero y orfebre era muy honoraria entre la gente. Se sabe que el poeta famoso turcomano del siglo 18 Majtumkuli también era armero y orfebre. La plata y las joyas de ella con las inserciones de las piedras naturales gozaban de gran popularidad entre los turcomanos. Además, cada piedra cumplía cierta función. Por ejemplo, según las antiguas creencias la cornalina traía la paz, alegría y abundancia, la turquesa mejoraba la vista, los corales daban la riqueza y abundancia de frutos. La superficie del artículo se cubría con un diseño grabado geométrico o vegetal. Cada tipo de diseño correspondía a cierta tribu. En general, se puede decir que todas las joyas turcomanas eran macizas y sencillas.

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