El lago Issik-Kul

 

¡Issik-Kul! ¿Es lago? No, no es lago. Es una aguamarina preciosa engastada en la plata de las montañas nevadas, el bálsamo que cura no sólo el cuerpo, sino también el alma, y que ya durante muchos siglos inspira a la gente, es la perla de Kirguistán.

Issik-Kul se decanta en canciones y poesías de los poetas del Oriente desde los tiempos más antiguos y hasta el día de hoy. El lago tiene fama por su belleza extraordinaria, la transparencia cristalina del agua y la arena dorada. Alrededor del lago hay abundancia de jardines, parajes de bayas y setas. En su agua cristalina hay muchos peces. Aquí se encuentran truchas montañosas, el peso de las cuales puede llegar hasta 32 kilos.

Desde hace mucho tiempo el lago Issik-Kul atrae a numerosos turistas por sus condiciones naturales y climáticas y la belleza inconfundible. El clima montañoso - marítimo, el aire puro, la abundancia del sol, el agua medicinal mineralizada del lago, las fuentes termales y los barros curativos pueden reforzar la salud y librar de las enfermedades. El mejor tiempo para venir aquí es el período de julio a septiembre (para caminatas a las montañas - de julio a agosto), aunque en la costa hay balnearios que en cualquier momento del año pueden acoger cordialmente a los huéspedes de Kirguistán.

Issik-Kul traduciendo del kirguís significa “el lago caliente” (porque en invierno nunca se hiela), y del turco antiguo - “el lago sagrado, vedado”. Issik-Kul es uno de los más grandes y al mismo tiempo más profundos lagos de la tierra. Está situado a 1607 m sobre el nivel del mar y ocupa un territorio de 6206 km2, siendo el segundo lago montañoso más grande en el mundo después del lago Titikaka situado en América del Sur. Su profundidad máxima es de 668 m. En el lago desemboca cerca de 80 ríos, y además no sale ninguno. Por eso el agua del lago tiene un sabor un poco salado. El agua está transparente, especialmente en las partes profundas. Gracias a la transparencia tiene el color muy azul, que es 3-4 veces más saturado que el color de las aguas del famoso lago Leman (lago de Ginebra) en Suiza.

Las cadenas de montañas protegen Issik-Kul de vientos fríos del norte y de soplos ardientes de los desiertos de Asia Central. Issik-Kul suaviza el clima de toda la región: aquí no hace ni calor sofocante agotador ni frío fuerte. Por el número de los días de sol Issik-Kul no cede, y hasta supera la costa del mar Negro.

Los paisajes diversos de las cordilleras que rodean el lago contrastan perfectamente con el color azul del lago.

La vista de Terskey-Alatoo - la cordillera situada en el sur de la cuenca en combinación con el agua del lago se considera uno de los paisajes más hermosos del mundo. Un geógrafo conocido ruso, el primer investigador de Tian-Shan P.P. Semenov-Tian-Shanskiy escribió en 1856: “la superficie azul oscura de Issik-Kul con su color de zafiro puede rivalizar con la superficie azul del lago Leman, pero su amplitud le da tanta grandiosidad, que el lago Leman no tiene... Parece que las cabezas canas de los gigantes de Tian Shan, bañadas en la luz solar sobre el fondo azul oscuro del cielo despejado de Asia Central, brillan aún más”.

Si alguien ha descansado alguna vez en Issik-Kul, él sin duda recuerda los vientos de aquí: el occidental - Ulán y el oriental - Santash, que soplan de los desfiladeros homónimos. El viento más peligroso para los bañadores es el viento montañoso, que sopla directamente desde las montañas, sopla en dirección a la parte abierta del lago y aunque dura poco tiempo consigue levantar olas hasta 1,5 m.

Un poco de historia.
Por primera vez el lago Issik-Kul se menciona en las fuentes históricas chinas de finales del siglo 2 adC. En estos anales se llama Je-Hay, lo que se traduce como “el mar caliente”. Sin embargo su estudio científico comenzó sólo en el siglo 19, y lo empezaron a estudiar los científicos rusos, incluso N.M.Przhevalsky, el investigador, que testó que lo enterraran a la orilla de Issik-Kul y en su honor la ciudad de Karakol durante algún tiempo tenía su nombre.

En 2006 la expedición arqueológica kirguisa-rusa de la Universidad Eslava, que encabezaba el vicepresidente de la Academia de las ciencias de Kirguistán Vladímir Ploskih, descubrió en el fondo del lago una antigua civilización desconocida, que existía hace 2500 años.

Las leyendas del Issik-Kul.
Hay muchas leyendas, vinculadas con el lago, con la historia de su formación y secretos que pueden guardar sus profundidades: por ejemplo, una antigua ciudad inundada o tesoros de Gengis khan. Pero creer o no en todo lo que cuentan las leyendas, es la elección personal de cada uno. Pero estas leyendas no son fantasía, sino la verdad pura, tan pura como el agua del milagroso lago kirguís, cuyo nombre es Issik-Kul.

La leyenda del lago.
Según una de las leyendas, la aparición del hermoso Issik-Kul relacionan con una chica hermosa que sacrificó su vida por su amado. Entonces la leyenda dice lo siguiente: “Érase una vez una ciudad antigua. Sobre la ciudad en la cima de una montaña abrupta había un castillo. Pertenecía a un khan viejo y poderoso, que tenía fama no tanto por su riqueza, cuanto por su crueldad. No pasaba ni un día sin que alguien se hiciera la víctima de su capricho. A pesar de la vejez, el khan era voluptuoso, pero él no sentía ni el amor, ni la afición.

Una vez le llegó el rumor que en una familia pobre de un nómada vivía una chica de belleza fantástica, y él decidió apoderarse de ella. Esta joven vivía en un pequeño pueblo que se situaba a los pies de las montañas, a la orilla del arroyo. Había muchos jóvenes buenos que se batían en duelo por la bella, pero cuando le proponían el matrimonio a todos les contestaba que amaba a otro.

Nadie sabía a quién quería la muchacha, y ella misma tampoco lo sabía. Sólo recordaba que una mañana temprana, cuando el sol había iluminado las cimas de las montañas, apareció ante ella en un caballo blanco un jinete guapo, que la hizo sentar a caballo, y ellos juntos se levantaron alto-alto. Recordaba como galopaban los dos con la velocidad de ráfaga en la altura inaccesible, como él la abrazaba, besaba, y cuando se despedía, se quitó el anillo y le puso en el dedo, luego le dijo: “Volveré pronto. Nunca quites el anillo, mientras lo lleves ninguna desgracia te tocará”.

Y entonces, cuando los enviados del khan vinieron con los regalos ricos y le propusieron casarse con él, ella rechazó con indignación los regalos y exclamó:
- ¡Quiero a otro, y no seré la mujer de nadie, excepto mi querido!

Al haberlo dicho, la muchacha se fue a las montañas sin que nadie la viera, esperando encontrar de nuevo al jinete maravilloso para que él la defendiera.

Y sólo en aquel momento la joven se dio cuenta de que la sortija había desaparecido de su mano, ella comenzó a llorar y decidió volver a casa. En cuanto llegó a casa la rodearon los jinetes armados, agarraron y se escondieron rápidamente en el desfiladero lúgubre. Cuando la dejaron libre y quitaron la venda de los ojos, ella se vio entre una magnificencia fantástica. Entonces comprendió que era la prisionera del khan, y decidió que era mejor morir que hacerse su mujer.

El khan la rodeó con un lujo inaudito, pero ningún regalo podía hacer vacilar a la muchacha. Al fin, el gobernador decidió tomar por fuerza lo que inútilmente trataba de conseguir con los regalos. Él vino de nuevo a ella, prometiendo darle todo por su amor, incluso la libertad.
- Quiero a otro, - era la misma respuesta.
El khan se echó a la joven, pero ella corrió rápidamente a la ventana abierta, que estaba sobre un abismo.
- No, khan, no seré tuya, - y con un grito fuerte la muchacha se echó hacia abajo. Al mismo instante temblaron las paredes inexpugnables, se derrumbaron las bóvedas de granito, se hundió el castillo tenebroso del khan viejo, y de todos los desfiladeros brotó el agua. Ya se habían escondido bajo el agua los restos del palacio de khan, pero el agua todavía llegaba y llegaba hasta que inundó todo el valle grande.
Así se formó el lago milagroso de Issik-Kul, tan milagroso como la orgullosa joven hermosa, que se enamoró de la ilusión y murió por ella.

Kungey y Terskey.
El Issik-Kul celeste, la belleza y el orgullo de la tierra kirguisa, se ha extendido con majestuosidad entre dos cordilleras - Kungey Alatau y Terskey Alatau. Parece que siempre era así, pero todo tiene su principio.

Hace unos mil años estas montañas no existían. En su lugar se extendía un vasto valle fértil, por el que pasaba el río caudaloso de Chonsu. Allí vivían los kirguises que eran ganaderos pacíficos, en la orilla derecha vivía la tribu bugu, en la izquierda - saribagishi.

En una de las islas, entre las aguas tranquilas de Chonsu, vivía una joven hermosa Saule. La fama sobre su belleza llegó simultáneamente a los campamentos de nómadas de dos tribus mayores, el sultán de la tribu bugu era Kungey y el sultán de la tribu saribagishi era Terskey. Ellos reunieron sus tropas y se dirigieron a las orillas de Chonsu para proponerle a la bella casarse con uno de ellos.
En las orillas de Chonsu los adversarios y sus tropas se encontraron cara a cara y se dieron cuenta de que sin lucha no se podría resolver el problema. Los destacamentos de combate se preparaban para la batalla, y Kungey y Terskey - para el duelo.

Saule les envió a sus embajadores tres veces, proponiéndoles resolver el problema (quién merecía más ser su marido) en una competición pacífica, pero los atletas se negaron. Al mediodía en punto dos destacamentos se lanzaron al ataque. Pero los paró el grito de Saule: “¡Kirguises! ¡Siempre éramos fuertes por la unidad de nuestras tribus! ¡No debe haber enemistad entre nosotros y en adelante! ¡Para que haya paz yo moriré!”. La joven sacó el cuchillo del cinturón y se golpeó en el corazón. Se oyó el trueno. La sangre caliente de Saule salpicó con el chorro escarlata sobre las aguas de Chonsu. El río subió, se aumentó y separó a los adversarios. Los querreros y los paladines sorprendidos por la acción de la muchacha, se quedaron de piedra allí donde estaban, y sus tropas se convirtieron en las cadenas de montañas.

Desde entonces están uno enfrente de otro, y los llaman así, como llamaban a sus caudillos - Kungey y Terskey.

Los tesoros de Gengis Khan.
Muchas generaciones de buscadores de tesoros soñaban con encontrar las riquezas y la tumba de Gengis khan. Y en la actualidad un grupo grande internacional de los arqueólogos equipados con los sistemas más modernos de búsqueda (incluso espacial), surcan infructuosamente los túmulos y los desiertos de Mongolia. Pero según muchos historiadores y arqueólogos kirguises ellos van por la vía falsa. Según su versión, los hijos del gran conquistador después de su muerte en 1227 imitaron los funerales en Ordós y enviaron secretamente su cuerpo junto con las innumerables riquezas fúnebres a Issik-Kul.
Según la leyenda, en la que creen los viejos kirguises, el dueño de esta tierra el hijo de Gengis Khan Chagatay ordenó hacer el ataúd de junípero montañoso extrafuerte, en el que colocaron el cuerpo del difunto, el oro y las joyas y bajaron todo esto en el fondo del lago. Luego escondieron los tesoros restantes en una cueva montañosa, la cual a su vez fue inundada cuando las aguas del río que pasaba cerca se dirigieron en ella. A todos los participantes ordinarios del entierro les cortaron la cabeza y de ellas montaron un túmulo a la orilla de Issik-Kul. Así el secreto del enterramiento del gran querrero y sus tesoros todavía no se ha revelado.

Los tesoros de Cristianos-nestorianos.
En 1218 Gengis Khan dirigió al valle de Chuy un grupo en 25 mil jinetes encabezados por el adalid Dzhebe-noyon, con el que estaba el segundo hijo del khan Chagatay. Los monjes del monasterio cristiano en Suab que está cerca de Balasagun (la capital del imperio de los Karakhanidas) y los sedentarios habitantes-cristianos ricos decidieron huir de los mongoles, llevando consigo las joyas acumuladas. La caravana de doscientos camellos cargados con los bienes de oro y plata avanzaba con prisa por la costa norte de Issik-Kul en la dirección a Kashgar, cuando de los exploradores llegó la noticia que al encuentro de los fugitivos desde el paso Santash iba un grupo de los mongoles. Como de todos lados estaban rodeados - de dos partes por la caballería de mongoles, a la izquierda por las montañas, a la derecha por el lago - los cristianos empezaron a buscar el lugar, donde podían esconder los tesoros. Menos mal que por el camino justo a la orilla del lago había un monasterio de cristianos armenios.

Durante una noche gracias a los esfuerzos comunes de los monjes y los fugitivos pudieron esconder en la tierra o en las aguas ribereñas sólo una parte de tesoros. Por la mañana la caravana se dirigió a las montañas y se detuvo cerca de una cueva, en la que desembocaba un río montañoso. Por un tiempo desviaron las aguas del río y echaron los tesoros al fondo de la cueva, la cerraron con losas, sobre una de ellas grabaron la cruz y cubrieron con la capa de tierra. Luego dirigieron el río en su antiguo lecho. Los tesoros fueron inundados.

Después de que la horda de oro se fue de las ciudades se quedaron sólo piedras. Hasta el siglo 16 todas las ciudades de Issik-Kul estaban completamente destruidas. Hoy en día se conocen cerca de doce construcciones antiguas de la Edad Media, que se encuentran bajo el agua. Allí se encuentran también muchos valores históricos y culturales del período (1 milenio dC): las cosas de barro, de bronce, vajilla, arma, monedas etc.

Los amantes del submarinismo y los arqueólogos llegan de todo el mundo a Issik-Kul. La población local cuenta no sólo una leyenda tradicional sobre el dragón que vive en el lago, sino también dos leyendas más sobre la ciudad y oro escondidos bajo el agua.
Por eso el viaje a Issik-Kul será interesante no sólo para los románticos, sino también para los buscadores de tesoros. Según las investigaciones históricas en actualidad en la región de Issik-Kul han encontrado cerca de 200 depósitos pequeños y grandes con los tesoros.

La leyenda sobre la fuente termal Altín-Arashan.
Es lo que cuenta la creencia antigua sobre su formación:
Tolgon-Ay, la hija de un pastor de la tribu Bugu con su belleza eclipsaba incluso la hermosura de la luna. Muchos jinetes pedían su mano. Pero la muchacha para siempre le ha dado su corazón a Yusup, un paladín audaz, pero pobre. El joven y la muchacha se juraron y se prometieron el amor eterno.

Una vez Yusup se fue a la guerra contra los enemigos y murió como un héroe. Los hijos de los padres ricos rodearon a la novia desesperada, la llamaban a sus yurtas lujosas, ponían a sus pies los regalos innumerables. Pero no los aceptó Tolgon-Ay, los rechazó en nombre del gran amor.

“¡Más vale morir, que casarse sin amor!” - exclamó.
La joven abrió las rocas y entró en el paso que se había formado, y las rocas se cerraron y escondieron de la gente a Tolgon-Ay. Y solamente las lágrimas calientes de la muchacha se infiltraron a través de las rocas, y formaron la fuente que no se enfría nunca, y la belleza de la joven se encarnó en las flores, que nunca se marchitan…

Las curiosidades de Issik-Kul.
Las curiosidades más populares de la región de aquí (excepto, claro, el lago) son: la fuente termal Altín-Arashan situada en un pintoresco valle alpino, a una altura de 3000 m; el cañón Jetty-Oguz que consiste de las insólitas rocas rojas; el enorme valle Karkara, que asusta un poco por su silencio; los fascinantes y seguros paseos a pie a Terskey-Alatoo.

Las cuestas montañosas y los desfiladeros de Issik-Kul son idóneos para caminatas, turismo con la exploración de cuevas, esquíes montañosos.

Es imperdonable visitar Issik-Kul y no ver sus famosos monumentos arqueológicos. En particular, cerca de la ciudad balnearia de Cholpon-Ata está situado el museo original al aire libre, donde se puede ver la gran acumulación de petroglifos, que se datan desde el 2 milenio adC hasta el siglo 8 dC. A parte de petroglifos en el territorio de la región de Issik-Kul fue descubierta una gran cantidad (hasta 1000) de sepulcros; en el desfiladero Tamga va a descubrir Tamga-Tash - una enorme piedra partida por la mitad, donde están grabadas las inscripciones de las fórmulas budistas; y en la ciudad de Karakol todavía se ha conservado la mezquita musulmana construida sin clavos.

El lago caliente de Kirguistán, sus cualidades vivificantes y la increíble belleza de sus aguas, la naturaleza pintoresca de su alrededor esperan con impaciencia su visita. Aquí absolutamente todo atrae a los turistas, y todavía no ha habido nadie que se haya quejado de que no le ha gustado este sitio. Claro. ¿A quién no le gusta el descanso en Issik-Kul - el lago más grande, profundo y sagrado no sólo de Asia Central, sino de todo el mundo? Claro que a nadie. Por eso nuestra compañía Le puede organizar el descanso de primera clase en el lago que nunca olvidará.

 

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