Las costumbres y las tradiciones del pueblo kirguís

 

Las costumbres, los ritos y la cultura material del pueblo kirguís han pasado un camino difícil del desarrollo histórico. En busca de mejores pastaderos y fuentes de agua los nómadas-ganaderos junto con sus familias y su tribu a menudo pasaban de un lugar a otro. Así se realizaba un intercambio de información, valores culturales, prácticas laborales, enriquecimiento mutuo de las culturas y las tecnologías económicas y de costumbre. Las costumbres y los ritos que se pasaban de una generación a otra, hoy en día representan un rico complejo etnocultural de contenido compuesto. Todas las tradiciones kirguisas se puede dividirlas condicionalmente en los siguientes tipos: las costumbres y los ritos vinculados al nacimiento de bebé, su vida, el arreglo de matrimonio, la toma de dichos, la boda, ritos fúnebres, el calendario, la migración y los objetos materiales de cultura.

Los ritos vinculados al nacimiento.
El nacimiento de bebé entre los kirguises siempre se consideraba el acontecimiento más importante y alegre en la vida de la familia y de toda la tribu. Los ancianos respetados y las mujeres de edad avanzada bendecían al niño para que tenga una vida larga y feliz. El niño en la familia era el símbolo de continuación de la generación y sus tradiciones, el símbolo de la inmortalidad del pueblo. Por eso incluso antes del nacimiento del bebé trataban de librar a la mujer embarazada de labores pesadas de casa, le prohibían salir de aldea sin acompañamiento, la protegían de espíritus malos haciendo diferentes acciones mágicas. Para defenderse de espíritus malos la mujer embarazada recurría a diferentes amuletos. Ella llevaba obligatoriamente el amuleto «tumar» con las citas del Corán puestas dentro de él. Habitualmente llevaban el amuleto a la izquierda del pecho, cerca del hombro. Para proteger a la mujer de los espíritus malos durante el parto en la yurta de día y de noche ardía el fuego. Cerca del hogar ponían el cuchillo apuntado hacia la puerta. Según las antiguas creencias, estos objetos espantaban y ahuyentaban a los espíritus malos y otras fuerzas malignas.

Cuando nacía el niño se realizaba una serie de acciones. En primer lugar, se puede mencionar «suyunchi» - el regalo que se recibía por comunicar una noticia buena, luego «korunduk» - los regalos por el derecho de mirar la primera vez al recién nacido, «jentek» o «beshik toy» - el festín, que organizaban en honor del recién nacido. Se daba una importancia especial al momento cuando al niño lo llamaban con su nombre - «at koyu».

Según la costumbre desde el nacimiento del bebé lo trataban de proteger de los espíritus malos y del mal de ojo. Para esto servían diferentes amuletos, que se colgaban en la cuna del recién nacido o se prendían a la ropa. Los amuletos representaban diferentes partes de animales y pájaros, las cosas de abalorio.

Los numerosos ritos vinculados a los niños, muestran que la conservación y aumento de la posteridad, entre los kirguises se consideran la mayor preocupación, el sentido de su existencia. La familia que tiene diez y más niños se consideraba feliz. «Balaluu uy-bazar, balasiz uy-mazar» - «La casa con niños es un mercado (en el contexto dado «el mercado» es una familia alegre, feliz), la casa sin niños es la tumba», - dice el famoso proverbio kirguís.

El arreglo de matrimonio, la toma de dichos, la boda.
Los kirguises siempre trataban con mucha responsabilidad y seriedad el tema del matrimonio, la boda y todo lo que estaba relacionado con esto, ellos trataban de emparentarse con las familias notables y ricas. Las costumbres y los ritos vinculados al arreglo de matrimonio, la toma de dichos y la boda representan el fenómeno único de la cultura del pueblo kirguís. La boda, y las costumbres y ritos, relacionados con ella, son la parte más viva y sustancial de todo el complejo ritual.

Conforme a la costumbre había unas formas tempranas del arreglo de matrimonio- «kudalashuu», de los niños todavía no nacidos - «bel kuda», y los niños recién nacidos - «beshik kuda». Había costumbres de las citas de novios antes de matrimonio «kuyelee» o «uydun janina baru» - el conocimiento con el yerno. Esta costumbre se estipulaba por la norma del derecho regular y tenía el significado serio en la preparación para la boda. Mucho tiempo antes de la boda el novio y sus amigos íntimos se instalaban al lado de la аldea de las novia. Para la cita de los futuros novios montaban especialmente la yurta con todas las decoraciones. En la cita se organizaban diferentes juegos y entretenimiento de los jóvenes,- «kiz oynotoor». Antes de entrar en la yurta, donde lo esperaba la novia con sus amigas, el novio debía derribar el sombrero de la novia «shokule» - «takiya sayuu» haciéndolo a través de la abertura pequeña del lado exterior de la yurta. Si él no tocaba el sombrero de la novia, podía intentar más veces. Todas estas acciones se acompañaban de las bromas alegres de los observadores. Luego se organizaba la cita de los novios - «jar korushuu». Había diferentes tipos de entretenimiento tales como «tanuu» -ponerse el cinturón, «bee karmoo» - cazar yegua, «kiz kuumay» - alcanzar a la muchacha, etc. Esta acta - la cita con la novia - continuaba hasta la mañana y tenía el carácter final en la preparación para la boda. Por fin, antes de la boda y 15 días antes de que el novio se llevara a la muchacha a su aldea, según la costumbre el novio agasajaba con un banquete toda la aldea de la novia - «jigach tushuruu».

El día de la llegada de los padres y los parientes del novio, el padre de la novia organizaba en su aldea un festín grandioso de boda - «kiz uzatuu». Allí mismo pasaba la entrega ritual de todo el rescate por la novia - el «kalim». Los padres de la nuera preparaban el dote - «sep», que el día de la boda se le entregaba a la parte del novio.

En vísperas de la boda los parientes de la novia oficiaban el rito «chach eruu» - se destrenzaban las trenzas de la muchacha y se trenzaban las trenzas de la mujer. Este rito simbolizaba el tránsito a otra categoría de edad.

Cuando se despedían de la novia y ella se iba a la aldea del novio había una costumbre «kiz uzatuu» que se acompañaba por los llantos fuertes y lamentaciones de mujeres - «koshok aytuu».

Cuando la novia llegaba al pueblo del novio se oficiaban tales ritos, como el cambio del sombrero de boda - en vez de «shokulo» en su cabeza se ponía «elechek» - el turbante blanco, la dedicatoria al fuego - «otko kirguisu», el casamiento - «nike kiyu», la revista de la novia - «kelin koru», la designación del padrino y la madrina - «okul ata, okul ene» y algunos otros. La nuera, según la tradición, no tenía el derecho de llamar por el nombre a los parientes del marido - «tergeo», tenía que sustituirlo por otras palabras. Esta prohibición funcionaba durante toda la vida de la nuera. Hasta en la ancianidad la mujer no llamaba a los parientes difuntos del marido con su nombre, alguien de los presentes los sonorizaba en lugar de ella. Las mujeres así gozaban de mucho respeto.

Respecto a la nuera había otras costumbres de la prohibición. Además de la prohibición de llamar por nombre a los parientes del marido, ella no podía estar de espalda a los parientes del marido, estar con el pie tendido, hablar brusca y fuertemente, ir con la cabeza descubierta, descalza, tenía que evitar el encuentro directo con los parientes mayores del marido etc. Sin embargo y los parientes mayores del marido, ellos mismos observaban la etiqueta especial respecto a la nuera.

Conforme a la tradición, si la muchacha se casaba, ella abandonaba para siempre la familia paternal, por eso se despedían de ella como si se fuera en el último camino. Por la costumbre la nuera después de un año visitaba la aldea de su padre - «terkulee», y estaba allí durante unos días o meses. Muchas partes de la ceremonia nupcial en su versión modernizada existen y hasta ahora.

Las tradiciones rituales.
La vida humana entre kirguises se consideraba el valor superior. Durante la vida ellos trataban de actuar bien, no ofender uno a otro por futesas, tener muchos descendientes y mucho ganado, emparentarse con familias notables.

Los kirguises dividían los acontecimientos y las circunstancias vitales en «jakshilik» - el festejo y «jamandik» - la pena. Uno tenía que estar preparado psicológicamente para todas las situaciones vitales. En el estado premortal cada persona dejaba el testamento a sus parientes - «kerez». La muerte de la persona íntima se consideraba la tragedia de la familia, de la tribu. En la yurta, donde se encontraba el difunto, podían estar solamente las mujeres. Si moría el marido, la mujer deshacía los cabellos - «chachin jaygan». Le permitían recoger el pelo solamente el séptimo o el cuadragésimo día.

El ciclo fúnebre consistía de varias etapas: los ritos fúnebres - el aviso sobre la muerte - «kabar aytuu», la representación del marido que ha muerto - «aúl keteruu», el cambio de traje fúnebre - «kara kiyuu», el llanto - «ekuruu», la recepción de los huéspedes - «konok aluu», la ablución del difunto - «seek juu», el envolvimiento del difunto en la mortaja - «kepindee», la despedida - «uzatuu», los funerales - «seektu koyuu»; los ritos después de entierro - el llanto común de la gente que vuelve de las tumbas - «ekuruu», la distribución de la ropa y cosas personales del difunto - «muche». En el caso si moría la mujer, a todos se les entregaban pequeños trozos de tela - «jirtish», y se hacía una comida conmemorativa común - «kara ash». El ciclo conmemorativo consistía de comidas de exequias que se realizaban después de tres días - «uchulugu», de siete días - «jetiligi», de cuarenta días - «kirki» y un año - «ash». Con esta última etapa se finalizaba por completo el luto por el difunto.

En los ritos fúnebres y conmemorativos de los kirguises se reflejaban los mejores y generosos rasgos del pueblo: la compasión, el estado común de luto. Muchos ritos, a la excepción de las competiciones y juegos hípicos, que se organizaban durante la celebración de los aniversarios de la muerte de persona, siguen existiendo y ahora.

Las fechas de calendario.
En las costumbres y ritos sincronizados a las fechas determinadas de calendario, se han conservado los restos de los antiguos cultos vinculados a la veneración de los elementos naturales, el mundo animal, los antepasados. Todo esto servía para el mismo fin - abastecer el bienestar de la familia, de la tribu, proteger a los descendientes y aumentar el bienestar.

Es muy popular la costumbre del encuentro del Año Nuevo «Nooruz», que celebran en la tercera década del marzo el día del equinoccio primaveral; en vísperas de este día las mujeres del pueblo durante un día preparaban el plato ritual «sumelek» - un plato líquido hecho de los granos germinados de trigo con la adición de leche y una cantidad pequeña de carne. El día de la llegada del Año Nuevo todos los habitantes del pueblo se ponían la ropa nueva y felicitaban uno a otro por la gran fiesta de todo el año.

A las costumbres que aparecieron cuando los kirguises aceptaron el islam, se refiere la lectura del réquiem del Corán - «janaza», la absolución de los pecados - «doo ron»; todos cinco preceptos del islam - «parz»; el ayuno durante un mes - «ramazan»; «orozo ayt»; la fiesta de sacrificio - «kurman ayt».

Las tradiciones «nómadas».
A lo largo de toda su historia los kirguises llevaban el modo de vida nómada. Siempre se preparaban escrupulosamente para las migraciones. El día del desplazamiento todos se ponían la ropa de fiesta y adornos. Conforme a la tradición, en vísperas de camino al campamento antiguo «eski jurt», hacían el sacrificio - «tulee». Por el camino se les encontraban otros campamentos donde les servían en tazas los refrescos de leche - «ayran», «kimiz», a los niños se les daban los ofrecimientos y les deseaban a todos un buen camino. Al llegar a un nuevo lugar recibían a los vecinos que visitaban el nuevo campamento - «eruluktee», y traían consigo en calidad del ofrecimiento los platos preparados y bendecían a la estancia feliz.

La vivienda tradicional - es la mejor tradición kirguisa.
El pasado nómada del pueblo kirguís se ve perfectamente en sus costumbres y ritos populares. Por eso hasta ahora la forma profundamente respetada de la vivienda kirguisa es la yurta. Las yurtas siempre se consideraban el símbolo del status social del dueño y el modelo básico de las tradiciones públicas. La construcción y la población de cualquier yurta se acompañaba de una cantidad enorme de ritos y ceremonias.

La yurta es una vivienda muy conveniente en las condiciones nómadas: el armazón de madera y el cubrimiento de fieltro se desmontan fácilmente y se embalan en fardos sueltos, que se trasportan fácilmente sobre los camellos o caballos. También se monta fácilmente en un lugar nuevo.

A la izquierda de la entrada en la yurta está situada la mitad de hombre «er-zhak», a la entrada de la que se cuelgan los arneses, arma y los instrumentos de caza. A la derecha se encuentra la mitad femenina «epchi-zhak», donde se sitúa la cocina y también baúles con ropa y productos. En el centro de la yurta se instalaba el hogar obligatorio «kolomto», y la yurta se iluminaba por medio del candil regular «chirak», rellenado con grasa.

La decoración de la yurta era individual para cada grupo tribal o familia, y al componente artístico siempre le prestaban mucha atención - la riqueza de la decoración de la yurta, así como rebaño grande, servía el signo del status social del dueño. El lugar más honorable en la yurta era «tor», que se situaba justo frente a la entrada, cerca del hogar, donde está «djuk» (un banco bajo, en que ponen baules y cubren con tapices). Habitualmente aquí se situaba el dueño o el anciano de familia, también aquí recibían a los huéspedes.

Los kirguises ricos habitualmente tenían yurtas grandes y pequeñas - la yurta pequeña «ashkana-uy» (cocina y despensa), yurtas temporales - «mehman-uyu» (salas), «erge» (yurta de boda), la yurta para la segunda y tercera mujer, la yurta para los hijos casados, etcétera. Se distinguían de las yurtas de los simples kirguises por su solidez, belleza y decoración.

Algo interesante.

  • Los kirguíses piensan que el lunes es el día más feliz - todo lo que empiezas este día, tendrá éxito.
  • No hay fiestas nacionales que pasen sin competiciones deportivas, las más populares de las cuales son el arrastre de la cuerda «arkan-tartmay” y «arkan-tartyshuu», la lucha en cinturones «kuresh», «at-chabysh» - la carrera de caballos en distancia larga (habitualmente son 20-30 km), «dzhorgo-salysh» - la carrera en 2-10 km, el tiroteo a galope «dzhamby-atmay», la lucha ecuestre «oodarish», juego - arranque de cabra «ulak-tartysh» o «kok-boru» (la lucha ecuestre por el cuerpo de la cabra), la carrera «kiz-kuumay» (alcanza a la muchacha) y la competición «tiyin-enmey», en el curso de la cual los participantes cabalgando a galope deben levantar una moneda pequeña de un hoyo no profundo. Muchos festejos comienzan y acaban con las competiciones de canciones «aytish» o «sarmerden».
  • Cualquier comida en Kirguizia comienza y acaba con el té. Al principio sirven los dulces, pastas, frutos secos y nueces, frutas y hortalizas, ensaladas, luego van los entremeses, y sólo al final de la comida - el plov u otro «plato fuerte». Obligatoriamente en la mesa hay pan redondo caliente, que no se puede poner boca abajo. Dejar caer en la tierra un trozo de pan o simplemente ponerlo allí, incluso envuelto en tela o papel, se considera un mal agüero.

 

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